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Pablo González Casanova en la Feria del Libro
El
imperio no espera que le crean, sino que le obedezcan
Pedro
de la Hoz
Fiesta
del pensamiento, culto ejercicio de reflexión. Eso fue el encuentro
con el notable intelectual mexicano Pablo González Casanova en la
XIII Feria Internacional del Libro de La Habana. Diálogo fecundo con
intelectuales, estudiantes y lectores de variada edad, en el que
fluyó una lectura del mundo contemporáneo marcada por dos
apreciaciones básicas: la puesta al desnudo del poder imperial y, en
contraposición, el crecimiento en espiral de las luchas populares
contra el orden imperante.
Al caracterizar al
imperialismo de nuestros días, dijo que hoy "no espera que le crean,
sino que le obedezcan"; de ahí el recrudecimiento de la agresividad a
escala global.
Frente a ello se van
articulando movimientos sociales y populares de sumo interés para el
sociólogo mexicano. "Las luchas contra las políticas, neoliberales y
la globalización de ese signo han llevado a muchos a una convicción
precisa, aunque todavía acallada, de que el capitalismo y el
imperialismo son los responsables de la miseria, la exclusión y la
opresión".
Explicó cómo ha habido
en el último decenio y en los primeros años de este siglo un
aprendizaje acerca de que no solo basta formular protestas y
movilizarse para sobrevivir o resistir, ni siquiera cambiar las
mediaciones de los poderes existentes —lo cual, insistió, no es
inútil e incluso resulta imprescindible en determinada etapa, pero es
insuficiente—, sino que se ha hecho necesaria una propuesta de un
orden diferente. En ese camino han descubierto la imposibilidad
estructural del sistema para dar solución a los graves problemas que
afronta la humanidad. "Y ese camino —resaltó— pasa por tres
objetivos indisolubles: la democracia, la liberación y el socialismo.
Y por combinar tres modos de lucha que décadas atrás parecían
excluyentes: reformar, resistir y construir un mundo alternativo".
Para González Casanova,
la culminación contemporánea de democracia, liberación y socialismo
en el hemisferio occidental se halla en Cuba. "El ejemplo de ustedes —recalcó—
molesta al imperialismo; por eso se muestra tan agresivo y representa
un peligro real que debemos conjurar. El imperialismo no puede
resignarse a ver cómo aquí se marcha en vías de hacer realidad una
cultura superior para todos sus ciudadanos, con la concepción de
País-Universidad. Se los dice alguien que fue rector de una de las
más grandes universidades del mundo (la UNAM, de México). Aquí se
han sustituido las fórmulas dogmáticas y autoritarias por una
disciplina política, intelectual y revolucionaria basada en el
diálogo reflexivo y profundo de abajo a arriba, que sustenta la toma
de decisiones. No se trata de un proceso exento de contradicciones; la
geografía de la utopía está preñada de conflictos y
contradicciones. Pero aquí se enseña a la gente a pensar, y eso
preocupa al subconsciente prehistórico de los halcones de Washington,
y a los hispanohablantes de derecha".
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