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Premian las mejores
tesis de doctorado
Anett
Ríos Jáuregui
La Comisión Nacional de
Grados Científicos rindió homenaje ayer a los Doctores en Ciencias
cuyos trabajos de investigación recibieron el galardón de mejor
tesis de doctorado defendida en el periodo 2002-2003, una selección
que tuvo en cuenta la calidad del material, el acto de defensa y su
contribución científica al país.
Los premios fueron
otorgados a Manuel Araña (Centro de Ingeniería Genética y
Biotecnología) en la sección de Ciencias Biomédicas; Lino A.
Neira Betancourt (Instituto Superior de Arte) por Ciencias Sociales;
Inocencio R. Sánchez (Universidad Central de Las Villas) por
Ciencias Económicas; Gudelia Fernández (Instituto Superior
Pedagógico Enrique José Varona) en el apartado de Ciencias
Pedagógicas.
Por su parte, las
secciones de Ciencias Militares, Naturales, Agropecuarias y
Técnicas premiaron respectivamente a Mirtha Infante (MINFAR);
Eduardo Candelario Jalil (Universidad de La Habana); Evelyn Lobo
(Centro Nacional de Sanidad Agropecuaria) y Mercedes Ramírez
(Universidad de Oriente). Además, fueron entregadas seis menciones
en las distintas especialidades.
El acto incluyó
también un reconocimiento a los profesionales que alcanzaron el
segundo grado científico de Doctor en Ciencias en ese periodo
(doctores Calixto Machado, Rosario García, Miguel A. Moreno, Rafael
Martínez y Gilberto Quevedo), así como al doctor con mayor
ejecutoria profesional (Salvador Arias García, del Centro de
Estudios Martianos) y la más joven (Johana Odriozola, Universidad
de La Habana).
El vicepresidente de la
Comisión Nacional de Grado Científico, doctor Roberto Castellanos,
explicó que el objetivo de estos premios (establecidos en 1993) es
reconocer el trabajo de los aspirantes a grados científicos en las
distintas ramas de la Ciencia en Cuba, promover su obtención entre
investigadores y profesores, y por último divulgar la importancia
de estas investigaciones como contribución directa al desarrollo
del país.
A partir de 1992 más
del 90% de las tesis de doctorado de profesionales cubanos
comenzaron a hacerse en territorio nacional (la mayoría se
realizaba antes en el extranjero). El número de defensas doctorales
ha ido en aumento (según las cifras en 1992 hubo 113, y en el 2002
se llegó a 332) y los resultados de las investigaciones se
reconocen cada vez más como fuente importante para la solución de
problemas latentes en la sociedad cubana. |