Misión de EE.UU. insiste en que Nicaragua 
destruya misiles SAM-7

MANAGUA, 22 de enero (PL).— En medio de críticas por la actitud injerencista de Washington en los asuntos domésticos, una misión del Gobierno de Estados Unidos inspeccionará hoy los almacenes donde el Ejército conserva los mísiles tierra-aire SAM-7.

El comentarista Carlos Salgado, de la Radio 580, dijo que el gobierno se ha negado a dar informaciones de la presencia de dicha misión, presidida por el director de la Oficina de Asuntos Políticos Militares, Mark Adams.

Según la fuente, Adams llegó el martes a Managua sin aviso previo, con el objetivo de continuar presionando al presidente Enrique Bolaños para que elimine ese tipo de arma.

El enviado del presidente norteamericano George W. Bush maneja la política de desarme y control de armamentos que Washington impulsa en la región, en especial en Nicaragua.

De acuerdo con una fuente oficial, la misión de la Casa Blanca junto a funcionarios de la embajada de EE.UU. en Managua visitará este jueves la base El Papalonal, en las inmediaciones del Volcán Momotombo, a unos 20 kilómetros al norte de la capital.

Adams inspeccionará los almacenes donde se conservan unos dos mil 100 SAM-7 de fabricación rusa, los cuales llegaron a Nicaragua como medios defensivos ante la guerra sucia desatada por Estados Unidos contra la Revolución Sandinista (1979-1990).

El enviado especial de Bush ya se entrevistó con el ministro de Defensa, José Adán Guerra, y el jefe del Ejército, general Javier Carrión, quienes aseguran que se trata de una visita de rutina.

Hasta la fecha el gobierno no ha ofrecido ninguna información oficial sobre la presencia de la delegación norteamericana y sus objetivos.

Esta es la tercera ocasión que Adams visita a Managua.

El pasado año lo hizo en dos ocasiones, previas a las del secretario norteamericano de Estado, Colin Powell, y del subsecretario para Asuntos Interamericanos, Dan Fisk, respectivamente.

Powell emplazó al gobierno nicaragüense a eliminar los SAM-7, con el argumento de que son proyectiles obsoletos para los tiempos de paz que se viven en Centroamérica.

Carrión en diversos encuentros con los medios de prensa ha dejado sentado que la decisión de destruir esos misiles debe estar acompañada de acciones similares de los países vecinos y exige que Honduras desactive los F-15 donados por Washington.

El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), ex miembros del Ejército y movimientos sociales se oponen a que el país se desarme.

 

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