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Petróleos de Venezuela más cerca del pueblo
Anuncia Alí
Rodríguez Araque, presidente de PDVSA, reestructuración nacional
de la principal empresa venezolana
Félix
López
Enviado especial
CARACAS.— "Después de
haber pasado las confrontaciones y superado exitosamente los grandes
desafíos, tenemos el reto de un nuevo proceso de cambios, porque la
estructura predominante durante años en la corporación no se
adapta a las actuales estrategias del proceso revolucionario",
anunció Alí Rodríguez Araque, presidente de Petróleos de
Venezuela (PDVSA).
Desde una asamblea de
trabajadores petroleros del Distrito Norte de PDVSA, en el estado de
Monagas, Rodríguez Araque indicó ayer que todas las áreas de la
empresa serán objeto de reestructuración, incluida la junta
directiva nombrada por el presidente Hugo Chávez, porque a su modo
de ver ya cumplió la misión para la que fue elegida.
"El
reto de PDVSA —además de ser más eficiente, producir más y
mejor, dar mayor contribución fiscal al Estado para que sus
ingresos sean invertidos en la nación— es contribuir al esfuerzo
que viene encabezando el presidente Chávez, para resolver los
gravísimos problemas socio-económicos que durante años se
acumularon sobre los venezolanos", enfatizó Rodríguez Araque.
En este momento,
añadió, la corporación está comprometida con las misiones
Robinson, Ribas y Barrio Adentro; y ahora tenemos un nuevo reto: ir
a la cabeza de la apasionante Misión Vuelvan Caras, que debe
contribuir a reducir el desempleo en el transcurso del 2004, un reto
que asumió el presidente Chávez frente a todo el país y tenemos
el deber de colaborar en el cumplimiento de ese objetivo
estratégico.
Sobre los cambios que se
han operado en la principal industria venezolana, el ministro de
Energía y Minas, Rafael Ramírez, recordó que la Revolución
logró frenar el proceso de privatización de PDVSA, puesto en
marcha "a destajo", un término eufemístico que utilizaron los
gerentes out sourcing de la oligarquía petrolera que, entre muchos
otros recursos, puso en manos de una compañía norteamericana el
sistema informático de la empresa, entregando el cerebro de la
industria a los intereses transnacionales.
"Esos
gerentes, afirmó Rafael Ramírez, utilizaron todos los recursos del
Estado venezolano, concentrados en PDVSA, para planificar durante
más de nueve meses el sabotaje petrolero, que pretendía reeditar
la situación de inestabilidad y golpe de Estado que vivimos en
abril del 2002. Era una gerencia alineada con los intereses
transnacionales que han estado siempre en pugna con nuestros
intereses nacionales".
En las nóminas de
PDVSA, a partir de la profundización en esa empresa del proceso
bolivariano, ya no figuran los oligarcas que asumieron una actitud
de desprecio hacia el pueblo, el país y las instituciones. Ahora
PDVSA en el marco de la nueva Ley de Hidrocarburos está involucrada
en el desarrollo nacional. Pero cuando se dice involucrada no nos
referimos a una cuestión filantrópica, como antes, cuando los
gerentes de la empresa salían una vez al año a repartir juguetes a
niños de la calle.
Para el Ministro de
Energía y Minas, Venezuela es hoy testigo de numerosas acciones que
marcan un nuevo cambio en la relación de PDVSA con la sociedad: "En
lo que era palacio de la meritocracia, en Chuao, funciona hoy la
Universidad Experimental de las Fuerzas Armadas, que está abierta a
todo el pueblo. El edificio de la oligarquía petrolera en
Chaguaramos se convirtió en la Universidad Bolivariana de
Venezuela. Ahora, en cada oficina que antes ocupaba un gerente hay
un salón con 25 muchachos pobres que reciben clases, y becas para
graduarse en la Educación Superior".
Otro cambio importante
que se valoriza hoy en PDVSA, acompañado del importante ahorro que
representa, fue la salida de la compañía de 18 000 personas
improductivas, de las cuales más de 9 000 cobraban exclusivos
salarios sin producir un barril de petróleo, y conspirando contra
el Gobierno desde sus oficinas refrigeradas, a miles de kilómetros
de los campos petroleros.
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