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Rechazo a panorama
triunfalista de Bush
WASHINGTON, 21 de enero.—
El discurso triunfalista del presidente de Estados Unidos, George W.
Bush, sobre el estado de la Unión, generó hoy numerosas reacciones
de rechazo ante el escenario optimista que intentó dibujar el
mandatario, en un mensaje de carácter abiertamente electoral.
Según los demócratas,
la víspera el gobernante republicano se vanaglorió del crecimiento
económico en el último trimestre del 2003, ignorando los millones
de personas que han sido despedidas desde que él llegó a la Casa
Blanca.
"Para compensar los
tres millones de empleos del sector privado que se perdieron ante la
vista del Presidente, la economía tendría que crear 226 000
puestos de trabajo por mes de aquí hasta el fin de su
mandato", aseguró Tom Daschle, líder de la minoría
demócrata en el Senado.
En opinión de la líder
de la minoría demócrata en la Cámara Baja, la política
internacional de Bush "nos deja aislados en el exterior y nos
roba los recursos que necesitamos para educación y atención
médica".
Por su parte, la
representante Nancy Pelosi censuró la llamada ofensiva
antiterrorista de la Casa Blanca, en especial la invasión y
ocupación de Iraq, acciones que tienen un desmesurado costo humano
y financiero.
En su alocución, de
franco matiz electorero, el presidente de Estados Unidos, George W.
Bush, intentó convencer a sus compatriotas de que es él, y no
otra, la persona idónea para seguir al frente de la Casa Blanca y
garantizar "la seguridad y prosperidad de la nación".
El gobernante
republicano defendió la decisión de su Administración de invadir
a Iraq, pese a la falsedad confirmada de los argumentos utilizados y
con respecto a la economía brindó una imagen ideal acerca de su "reactivación".
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