¿Conejos por doquier?

PASTOR BATISTA VALDÉS

LAS TUNAS.— Si los directivos del establecimiento provincial de ganado mayor aquí afirman que este territorio puede producir un millón de conejos en un año, e incluso más, no es solo por las particularidades que tiene la cunicultura, teóricamente, en lo que a reproducción respecta.

Usted puede saber que, bien atendida, una coneja y su descendencia podrían elevar a más de 200 la cantidad de animalitos que nacen entre enero y diciembre. Pero si en la práctica no se organiza, atiende, motiva, ayuda y estimula a los criadores, difícilmente prosperen empeños como el del referido millón.

Condiciones propicias para lograrlo, hay aquí. Ante todo la provincia cuenta con unos 7 000 criadores, cifra que debe incrementarse todavía más en el transcurso del 2004 y que establece una diferencia notable en comparación con el despegue de este movimiento, hace un trienio, cuando el territorio solo reportaba unos 500 cunicultores.

Indiscutibles ventajas para la alimentación de los conejos, acelerada reproducción, alta demanda de esa carne y grandes beneficios desde el punto de vista económico y financiero para el criador, han hecho que cada vez más personas se integren, mediante asociación o contrato con la agricultura, a esa sana, entretenida y provechosa actividad.

Por ello se creó en la provincia un centro para multiplicar la masa y otros dos con funciones genéticas, en las Unidades Básicas de Producción Cooperativa Waldemar Díaz y Hermanos Velázquez, de Majibacoa y Las Tunas, respectivamente.

En ese contexto crecen también, de manera espontánea o dirigida, las visitas y el intercambio entre cunicultores, del mismo modo que los conejos sementales más potentes y saludables recorren a menudo otros municipios, en la "sacrificada misión" de copular hembras, procrear y aumentar la masa con ejemplares más puros, prósperos y resistentes.

Como colofón, parte de la carne resultante (toneladas) se suma a las opciones alimentarias en el sector del turismo, con ayuda y participación del establecimiento provincial que atiende a ese tipo de "ganado", o a la mesa familiar, por medio también de la mencionada entidad o por decisión personal del cunicultor.

Alguien, en fin, la consume. Y a medida que crezcan los volúmenes productivos, entonces también pueden ser más quienes la degusten.

 

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