BAGDAD, 21 de enero (PL). — Varios
soldados norteamericanos fueron heridos hoy por una explosión de
bomba en Mosul, norte de Iraq, mientras que el sur de este país
continúa estremeciéndose con manifestaciones públicas de la
comunidad chiíta en favor de elecciones generales.
Junto con los efectivos
estadounidenses también recibieron lesiones seis iraquíes y un
camionero turco por el estallido del artefacto en el barrio de
Najar, en el oeste de Mosul, informó una fuente de la Policía.
Según dijo a la prensa el oficial
Fathi Ahmad Abdel Jabbar, el suceso tuvo lugar a las 08:00 horas
(local) y su causa fue la explosión de una mina terrestre colocada
en una carretera del poblado.
De los heridos, hay tres reportados
de muy grave, dijo a medios de la prensa francesa una fuente del
hospital provincial.
La mina fue activada al paso de un
vehículo blindado del tipo Humvee estadounidense, que —a decir de
un testigo— saltó de una manera sorprendente.
Por otra parte, en el sur de Iraq
prosiguieron las manifestaciones de la comunidad chiíta en favor de
la celebración de elecciones generales, como lo propone el líder
de esa comunidad confesional musulmana, Ali al Sistani.
Millares de fieles se congregaron en
Samawa para realizar la tercera demostración de este tipo en los
últimos siete días. La primera tuvo lugar en la sureña localidad
de Basora, ocupada mayormente por fuerzas británicas, y la otra fue
en Bagdad.
El planteamiento de Al Sistani se
refiere directamente a la realización de comicios generales para
integrar la Asamblea Nacional Provisional, la cual elegirá al
Gobierno Provisional que debe asumir la jefatura de este Estado en
julio próximo.
La posición del ayatollah enfrenta
al proyecto del gobernador norteamericano aquí, Paul Bremer, quien
propone que la formación de la Asamblea sea por designación.
En caso de que proceda la idea de
Bremer, ese órgano con funciones legislativas será compuesto por
miembros de los gobiernos provinciales y locales que cuentan con la
anuencia de Washington y el gabinete provisional tendría una
tónica similar.
La comunidad chiíta está decidida
en su apoyo a la Marjaiya —su dirección religiosa— y durante
las manifestaciones ha evidenciado que "todos estamos con
Sistani y no queremos a otro", como gritaron este miércoles en
Sanawa.