LONDRES, 21 de enero (PL). — La
Fiscalía de la Corte Penal Internacional (CPI) podría investigar a
altos cargos británicos por su responsabilidad en el empleo de
armas prohibidas durante la agresión a Iraq, presume hoy el
Financial Times.
El periódico da cuenta de que grupos
pacifistas y organizaciones no gubernamentales británicas de
diverso corte entregaron este miércoles en La Haya al Fiscal Jefe
de la CPI, Luis Moreno-Ocampo, pruebas al respecto.
Según los demandantes, las fuerzas
británicas atacantes del país árabe del 20 de marzo al 9 de abril
pasados utilizaron, entre otras, bombas de racimo y proyectiles
perforantes recubiertos con uranio empobrecido sobre zonas pobladas.
La petición excluye nombres, pero es
prolija en datos sobre armamento, estrategias y ataques, y resalta
que faltó consideración para reducir riesgos a la población civil
iraquí, la que estuvo sometida, conscientemente, a un daño
excesivo.
Moreno-Ocampo recibió ayer
evidencias acerca de la comisión de crímenes de guerra y contra la
Humanidad por parte de las tropas británicas en Iraq, presentada
por ocho prominentes juristas de cuatro países, incluida Gran
Bretaña.
Entre los querellantes se encuentra
Guy Goodwin-Gill, de la Universidad de Oxford, la profesora
Christine Chinkin, del London School of Economics, Upendra Baxi,
especialista en Derecho Internacional de la Universidad de Warwick,
y William Schabas, director del Centro de Derechos Humanos de
Irlanda.
El propósito de este grupo de
expertos es que se juzgue al gobierno británico de manera
independiente, antes de proceder contra el primer ministro Anthony
Blair por crímenes de guerra y de lesa humanidad.
Según la jurista Chinkin, la
situación en Iraq se descontrola y es hora de que se juzgue a los
verdaderos responsables de la catástrofe.