BERNA, 21 de enero (PL).—
El Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, comenzó hoy con una
defensa de la agresión a Iraq a cargo del ministro británico del
exterior, Jack Straw, quien admitió, empero, la existencia de
mayores dificultades a las previstas.
Según Straw, las fuerzas ocupantes
de Iraq están comprometidas a crear en ese país árabe antes del 1
de julio un gobierno federal estable, que sea reconocido
internacionalmente y respetuoso de las leyes y de los derechos
humanos.
En la primera de al menos 12
intervenciones previstas sobre el tema en los cinco días del
encuentro internacional, Straw aseguró que la coalición ocupante
"no dictará" el futuro del país árabe, sino que
ayudará a establecer dicha administración.
A pesar de no estar presente, el
presidente de Estados Unidos, George W. Bush, podría dictar las
pautas de este 34 foro al que asisten dos mil 280 delegados de 94
países.
Mañana es esperado el vicepresidente
Richard Cheney, de tránsito hacia Roma, quien el sábado se
dirigirá a la reunión.
También deben llegar el interventor
de Iraq, el estadounidense Paul Bremer, y una delegación del
Consejo de Gobierno interino, impuesto por los ocupantes.
A poca distancia de la sede donde
sesiona el Foro Económico Mundial, una reunión paralela contraria
a esta conferencia escuchó a Mary Robinson ex presidenta de Irlanda
y ex Comisaría de Derechos Humanos de la ONU exigir de las empresas
transnacionales responsabilidad en el proceso de globalización.
El quinto encuentro "Un ojo
público sobre Davos" es organizado por las sociedades suizas
Declaración de Berna y Pro Natura, que se autoproclaman como
"contrapunto crítico de la globalización" frente al Foro
de Davos.
Robinson subrayó la importancia de
las normas de derechos humanos de la ONU para las empresas
transnacionales, que no las acatan, no tanto por su contenido, sino
por su rechazo a la regulación, especialmente aquella en el marco
de Naciones Unidas.
La convivencia entre humanos comporta
una responsabilidad que afecta también a la economía, subrayó, y
en ese sentido, el coordinador del encuentro Matthias Herfeldt
reclamó de los políticos elegidos la creación de reglas que
guíen a las empresas de acuerdo con el bienestar común.
Como ocurre cada año, la estación
de deportes invernales de Davos esta blindada, con cerca de cuatro
mil 700 policías suizos custodiándola, además de la prohibición
de sobrevolarla.
No obstante, los opositores a la
globalización podrán manifestarse "ordenadamente" este
próximo domingo en la vecina localidad de Coira.