ROMA, 19 de enero (PL).— En medio de un panorama de protestas
en Italia, la línea aérea Alitalia suspendió hoy 364 vuelos por
la huelga de sus empleados que mantiene semiparalizados los
aeropuertos, donde más de 18 mil pasajeros quedaron varados.
Los huelguistas, quienes abandonaron sus puestos de trabajo por
ocho horas, demandan aumentos salariales y la cancelación de los
planes de reestructuración de la empresa que dejará cesantes y
trasladará a cerca de tres mil colegas.
Alitalia anunció la cancelación de ese total de vuelos, de
ellos, 182 nacionales, 168 internacionales y 14 intercontinentales.
El sindicato del sector convocó a los empleados de Alitalia de
esta capital a una manifestación frente al Ministerio de Economía,
aunque contra esa protesta conspira el mal tiempo y una pertinaz
llovizna.
El Estado italiano posee más del 60 por ciento de las acciones
de esa empresa y pretende privatizarla después de la planeada
reestructuración.
La huelga de hoy forma parte de una serie de actividades
programadas por los sindicatos en forcejeo para obtener la
aprobación de sus demandas en esa línea aérea y otros sectores.
Los gremios del transporte reclaman un incremento de salarios de
136 dólares y la renovación del contrato laboral, el cual no se
actualiza desde hace dos años.
También protestan contra el acuerdo firmado por las tres
principales centrales sindicales italianas con la patronal, en
virtud del cual se aumentará en más de 81 dólares los sueldos,
convenio con el cual siempre estuvieron inconformes, al ser
rubricado sin su aprobación.
La última semana se registraron dos paros sorpresivos del
transporte en la ciudad de Milán.
El pasado 8 de enero, los controladores aéreos realizaron la
primera huelga de las varias anunciadas para los primeros meses del
2004.
Mientras, un día después, los trabajadores de ómnibus urbanos,
tranvías y el metro, suspendieron sus actividades y casi
semiparalizaron el país para hacer sentir sus demandas.
Ese sector convocó otra protesta similar para el venidero día
26 de enero, cuando aspira a paralizar el transporte público.
En caso de no ser escuchados los reclamos, los pilotos se
cruzarán de brazos el próximo 9 de febrero, mientras los
controladores aéreos proyectan imitarlos 11 días más tarde.
Además, el gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi
enfrentará una huelga en los servicios médicos el próximo 9 de
febrero para protestar por su política en esa área y reclamar la
renovación de los contratos laborales.
A ese panorama se suman las manifestaciones contra la aplicación
de las reformas sociales, que aumentan la edad de jubilación, entre
otras impopulares medidas.