El museo pinareño de historia
natural Tranquilino Sandalio de Noda, desarrolla un programa con
niños discapacitados dirigido a potenciar capacidades y habilidades
que faciliten su interacción con el medio ambiente y la sociedad.
Para ello emplean las colecciones del
centro organizadas en un orden filogenético de la vida que abarcan
especies de la fauna cubana y foránea, lo cual propicia su
familiarización con el entorno y a la vez contribuye a su
desarrollo psíquico motor.
Denominado "Niños y jóvenes
fraguando el porvenir", el proyecto contempla la labor de
educación ambiental, especialmente con infantes con padecimiento
del síndrome de Down, quienes reciben talleres de pintura,
recorteria, y trabajan con la música y los colores.
Esa temática medioambiental es
priorizada por el centro, con el objetivo de abrir espacios de
reflexión en la sociedad pinareña para crear potencialidades que
propicien el desarrollo sostenible.
Con esa finalidad imparten talleres
de trabajo comunitario y de educación popular ambiental y preparan
a las nuevas generaciones mediante la formación de habilidades a
partir de la plástica, la literatura y de la conjugación de todas
las artes en función del cuidado de la naturaleza.
La institución recibe anualmente
más de 90 mil visitantes y próximo al aniversario 25 de su
fundación, desarrollará un grupo de actividades que incluyen una
exposición con las muestras más relevantes exhibidas desde su
creación y una jornada científico estudiantil que abarca los
resultados de los diferentes talleres.
Situado en una céntrica avenida de
la ciudad, tras sus vitrinas conviven mariposas exóticas y
endémicas, aves en peligro de extinción como el zunzuncito, la
cotorra, el mayito, la lechuza y mamíferos como el ornitorrinco de
Australia.
Con un estilo ecléctico, el museo,
de gran belleza arquitectónica, fue la primera construcción en la
provincia que empleó el hormigón armado.
(AIN)