La provincia santiaguera se declaró
con pleno empleo, al disminuir su tasa de desocupación hasta 2,7
por ciento de su fuerza laboral activa, la más baja del territorio
en los últimos años.
Este es el fruto de un grupo de
acciones destinadas a resolver uno de los más complejos problemas
sociales dejados por las difíciles condiciones del período
especial, índice que llegó a ser del 12,9 por ciento hace apenas
un lustro.
La creación de 24 mil 240 puestos de
trabajo en el año recién concluido se considera el principal
esfuerzo realizado, de los cuales unos 18 mil están en la
categoría de permanentes.
Las fuentes de empleo proceden
fundamentalmente de los programas de la Revolución, y sobresale la
incorporación de los trabajadores sociales, los maestros egresados
de los cursos emergentes de computación y profesores integrales de
secundaria básica, entre otros.
También se han generado nuevas
plazas en la esfera de los servicios y el Ministerio del Azúcar,
tanto en actividades propias de estos organismos, como en las
esferas a las cuales están vinculados.
Más de 18 mil estudiantes
matriculados en los cursos de superación integral para jóvenes sin
empleo reciben un salario, situación que ha contribuido en gran
medida a alcanzar la baja tasa de desocupación que hoy exhibe la
provincia.
Se incluyen además las medidas
promovidas para emplear a los discapacitados, con una serie de
talleres creados, en los que junto a la opción de garantizarle una
fuente de recursos a estas personas también se le ofrece la
posibilidad de ser socialmente útiles.
No obstante, la dirección del
Ministerio de Trabajo y Seguridad Social en Santiago de Cuba labora
por aumentar este año la creación de nuevos puestos, con el fin de
lograr aún mejores resultados.
El índice de desempleo se redujo en
el 2003 en Cuba a menos de tres por ciento, y aunque a nivel
internacional, una tasa por debajo de esa cifra se considera
técnicamente "pleno empleo", la meta en el país es
lograr que cada ciudadano capacitado se vincule al trabajo.
Si bien es cierto que aún no están
cubiertas todas las necesidades, el crecimiento de la economía
nacional debe propiciar la creación de nuevas plazas laborales, por
lo que se vislumbra en el 2004 un panorama favorable para esta
prioridad de la Revolución. (AIN)