Ciencia en las FAR

Colmena de investigadores

ORFILIO PELÁEZ

Gracias a una labor necesariamente anónima, la técnica de combate en sus diferentes modalidades en las Fuerzas Armadas Revolucionarias se encuentra lista y en óptimas condiciones, lo cual garantiza el funcionamiento eficaz de todos sus medios en caso de que el enemigo osara agredirnos militarmente.

Foto: ARNALDO SANTOSCoronel Manuel Ollet Nerey.

Tres oficiales son representativos del quehacer científico de las FAR en cada uno de sus centros de investigación, hospitales militares, instituciones docentes y unidades de combate.

EL HIJO DE DON MIGUEL

Al teniente coronel Sol Miguel Cuevas Rodríguez, la pasión por el béisbol le corría por las venas desde pequeño. Hijo de esa gloria del deporte revolucionario de la década de los sesenta del pasado siglo, Don Miguel Cuevas y Piedra, verdadero terror de los lanzadores en nuestras primeras series nacionales, soñaba ser como su padre y llenar de gloria a la pelota camagüeyana.

Representó a esa provincia en tres Juegos Escolares Nacionales, desempeñándose como primera base y jardinero izquierdo.

Un buen día de 1973 y estudiando ya en los Camilitos, pero sin abandonar el béisbol, a Sol Miguel se le presentó la posibilidad de optar por una beca para estudiar una carrera militar de tropas coheteriles antiaéreas en la antigua Unión Soviética.

Teniente coronel Sol Miguel Cuevas Rodríguez.

Sol Miguel continuó superándose y se graduó como ingeniero radioelectrónico en el Instituto Técnico Militar José Martí (ITM). Luego retornó a la URSS para ingresar en la Academia Zhukov de Defensa Antiaérea. Egresó de ese centro de altos estudios con diploma de sobresaliente e inició una fructífera e inestimable labor como innovador y racionalizador dentro de las tropas de la DAAFAR.

"La mejor recompensa a nuestro esfuerzo y al de otros muchos compañeros es poder afirmar hoy que de ningún modo el armamento coheteril cubano esté obsoleto. Al contrario, se encuentra a la altura de nuestras exigencias y posibilidades, lo hemos logrado con nuestras propias fuerzas y es fruto de la política trazada por Fidel de crear un país de hombres de Ciencia", aseveró Sol Miguel.

PASIÓN POR LA ECONOMÍA

El currículum científico del teniente coronel Rafael Emilio Cervantes Martínez es impresionante. Licenciado en Economía Política en la antigua URSS, Jefe de Cátedra de Ciencias Sociales del ITM, Doctor en Ciencias Económicas, miembro del Comité Académico de la Maestría de Estudios Marxistas de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana.

Y es que el campo de las ciencias económicas y sociales no es ajeno a la cotidianidad de las FAR, pues como bien dice Cervantes, el conocimiento y análisis de estos procesos a nivel mundial y en nuestro país, son claves en la preparación política e ideológica de los combatientes y oficiales, y en la mejor comprensión de los fenómenos presentes en la sociedad cubana actual.

Refiere que básicamente, el trabajo adapta los procesos económicos a la doctrina militar de Guerra de Todo el Pueblo tomando como base que ante una situación de agresión, los territorios desempeñan el rol principal en la toma de decisiones y por tanto, es imprescindible tener ajustados de antemano el esquema empresarial y los mecanismos de descentralización.

Teniente coronel Rafael Emilio Cervantes.

Así, compatibilizar la economía de tiempo de paz con la preparación para la guerra es clave para el manejo racional y control de los recursos financieros y materiales disponibles, incluso la logística de las propias unidades militares.

Cervantes acumula más de veinte años en la docencia y ha laborado también en investigaciones vinculadas con la Economía Política del Socialismo, en particular aquellas referidas a la propiedad social, la calidad del trabajo, la distribución y sus mecanismos, y al análisis de los problemas del capitalismo contemporáneo.

CREAR LO QUE NECESITAMOS

A sus 57 años, el Doctor en Ciencias Técnicas, profesor e Investigador Titular, coronel Manuel Ollet Nerey gusta de repetir que la caída de la Unión Soviética y del campo socialista nos obligaron a un viraje en la manera de hacer Ciencia. El reto plenamente asumido por los investigadores y técnicos de las FAR fue: mantener lo que tenemos y crear todo lo que necesitamos.

Proveniente de una familia camagüeyana de ferroviarios, Ollet aprendió desde pequeño a quitar tuercas, cambiar tornillos y embarrar sus manos de grasa, por lo cual sintió siempre especial afición hacia los hierros.

Habla con satisfacción de sus más de treinta años volcados a la investigación científica en las Fuerzas Armadas Revolucionarias, pues en sus filas "se me dio la oportunidad de aprender todo lo que sé y aplicar esos conocimientos, sin ningún tipo de limitación".

En 1979 comienza a participar en varios experimentos del Programa Intercosmos y cuando el histórico vuelo de Arnaldo Tamayo en septiembre de 1980, cinco de los equipos e instrumentos que estuvieron a bordo de la nave en funciones investigativas salieron del talento de Ollet y de otros compañeros.

Hoy dirige un importante centro de investigación y desarrollo de las FAR con meritorios resultados en el perfeccionamiento y la elevación de las cualidades combativas del armamento, la técnica de combate y otros medios de uso militar.

Para este oficial con vasta experiencia como docente, la vida en las FAR no se concibe sin el aporte de los hombres y mujeres de Ciencia. Ellos, afirma, satisfacen en gran medida las necesidades de las tropas y mantienen nuestros medios en permanente disposición para la defensa de la Patria.

 

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