Huellas de una llanera en Yumurí del Sur

ENRIQUE ATIÉNZAR RIVERO

CAMAGÜEY.— La doctora Yamilia Amengor Garcés llegó a Guantánamo y dejó sus huellas de amor y solidaridad en Yumurí del Sur. Lo hizo con la misma sencillez con que estudió y recibió después el Título de Oro, en el Instituto Superior de Ciencias Médicas Carlos J. Finlay, de Camagüey.

Foto: ANTONIO DE LA TORREYamilia regresará como cardióloga a su natal Camagüey.

Cuenta la joven agramontina que la estancia de un año en la más oriental de las regiones cubanas, y el diario intercambio con los nobles serranos le dejaron una vasta experiencia que le permitió desenvolverse mejor y con mucha seguridad.

Por la carretera de La Farola, en los límites del municipio de Imías con el de Baracoa, se desempeñó esta muchacha de facciones y ademanes delicados que conoció esas lomas y trajo para los llanos de su Camagüey natal el agradecimiento de los vecinos de esa zona.

Recuerdo a muchos pacientes, narra Yamilia, y, en especial, a las familias y enfermeras que me brindaron apoyo, y a todos los que me ayudaron durante ese tiempo.

¿Momentos difíciles? No pocos, recuerdo a una niña con hidrocefalia, que llegó con meningoencefalitis como a las 8:00 de la noche y no había corriente eléctrica. La iluminación en ese lugar es por celdas fotovoltaicas, pero estaban descargadas las baterías.

La pequeña estaba delicada de salud y en ese momento lo que pudimos encontrar fue un camión de los que transportan bolos de madera. Estaba cargado, sin luces y el chofer no quería exponernos a ese peligro, pero le dije: Vamos a tratar de ir hasta Baracoa para que llegue con vida, y así ocurrió.

Otro fue el de una muchacha con embarazo ectópico; llegó al consultorio en mal estado, después de cuatro días de intensas lluvias que le impidieron el paso por los ríos crecidos. Por suerte encontraron una rastra. Ella resistió el acto quirúrgico y todo salió bien, explicó Yamilia con una mezcla de alegría y amor.

Sobre su estancia en Haití, afirma que fue su segunda gran experiencia. El año que estuvo como integrante del contingente de jóvenes médicos en el Plan Turquino la preparó para trabajar en ese país caribeño.

Me sentí complacida con lo que hice allá. Salvé muchas vidas y ayudé a que otras transcurrieran con más felicidad, pero fueron experiencias inolvidables, expresa Yamilia, quien realizó sus labores asistenciales en el departamento Norte, en Cabo Haitiano, y la Comuna de Gran Rivera del Norte.

Señaló que sus proyecciones como médico estaban claras y aseguró que después de estas dos escuelas de la vida se afianzó en ella lo que había proyectado. Hoy estudia la especialidad de Cardiología en el hospital Hermanos Ameijeiras.

 

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