ISLAMABAD, 15 de enero (PL).—
Dos atentados con bomba registrados hoy en la meridional ciudad paquistaní de Karachi, dejaron al menos 11 heridos, en su mayoría
civiles, lo cual obligó a las autoridades de esa región a reforzar
sus efectivos de seguridad.
El jefe de la policía en esa urbe
portuaria, Asad Ashraf, declaró en rueda de prensa que los ataques
dinamiteros también destruyeron los cristales de unos 12
automóviles y ventanas del hotel cinco estrellas Tariq Yameel y la
Iglesia de la Trinidad, de fe cristiana.
Dos individuos en moto lanzaron dos
granadas por encima de la reja de la mencionada iglesia, que no
estallaron. Alrededor de 15 minutos después estalló un artefacto
escondido en una camioneta estacionada en un lugar público, indicó
Ashraf.
Asimismo, precisó que entre los
lesionados figuran tres policías, al tiempo que responsabilizó de
atentados a grupos extremistas islámicos, aunque ninguno de ellos
que operan en este país los ha reivindicado.
En 2002, Karachi fue escenario de
acciones similares con saldo de 40 muertos, según cifras oficiales.
Al salir ileso de un tercer atentado
contra su vida, el pasado 25 de diciembre, el presidente paquistaní,
Pervez Musharraf, advirtió que nada ni nadie podrán detener su
ofensiva contra el terrorismo local.
Presionado por Estados Unidos, el
mandatario ilegalizó el año pasado un importante número de
organizaciones musulmanas, en un territorio donde la mayoría de la
población profesa esa religión.