Nuevo contrato millonario en Iraq para la 
estadounidense Halliburton

WASHINGTON, 15 de enero (PL).— La empresa estadounidense Halliburton se adjudicó un nuevo contrato en Iraq, valorado en más de mil 500 millones de dólares, pese a estar acusada de inflar el precio del combustible que le vende al Pentágono en el país ocupado.

Al Neffgen, funcionario de operaciones de la Kellog Brown&Root (KBR), subsidiaria de la Halliburton en la nación árabe, declaró a medios de prensa que el nuevo negocio será en proyectos y construcciones, y estará vigente durante cinco años.

El contrato fue establecido con el Cuerpo de Ingenieros del Ejército, en apoyo a las operaciones del Departamento de Defensa y otras agencias del gobierno de Estados Unidos.

La nueva adjudicación contrasta con los vientos de escándalo que han soplado en los últimos meses sobre la empresa, de la cual el vicepresidente estadounidense, Richard Cheney, fue su jefe ejecutivo.

A fines de diciembre pasado el Pentágono anunció que pondría fin al acuerdo que mantenía con esa empresa para la importación de combustible a Iraq.

Según divulgó el diario The Washington Post, el propio Departamento de Defensa asumiría el control de la importación de gasolina, keroseno y gas manufacturado en el país árabe, a través de nuevos contratistas privados, quienes se someterían a un proceso de licitación, algo que no ocurrió con la compañía de Houston.

La KBR le vendió al Pentágono a 2,27 dólares el galón de combustible importado desde Kuwait, casi dos veces de lo que le hubiera costado a los militares adquirirlo en Turquía.

La firma impuso un recargo adicional de 36 centavos por galón, precio que los auditores del Departamento de Defensa consideraron excesivo.

Este miércoles esa dependencia gubernamental admitió que su inspector general investiga irregularidades con el combustible introducido en Iraq por la Halliburton, pese a las alegaciones de la compañía de haber entregado el producto al mejor precio y bajo condiciones muy peligrosas.

Una auditoría preliminar encontró evidencias de que la KBR había cobrado un sobreprecio de 61 millones de dólares a través de su subcontratista Kuwait Altanmia Commercial Marketing Co.

La empresa ha estado también bajo la mira de congresistas demócratas y auditores del Pentágono debido a que, en algunos casos, los precios finales de los contratos fueron muy superiores a las ofertas iniciales presentadas.

En julio pasado la KBR valoró que la rehabilitación de una planta de tratamiento de agua en Iraq tendría un costo de 75 millones de dólares, cotización que aparece en documentos confidenciales remitidos por la subsidiaria al Cuerpo de Ingenieros, y divulgados por la prensa.

Sin embargo, dos meses después, el gobierno le pidió al Congreso para la realización de ese trabajo 125 millones de dólares, casi un 40 por ciento más de lo estimado al inicio.

 

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