Gobernante español reafirma su total identificación 
con Washington

RAFAEL CALCINES

MADRID, 15 de enero (PL).— A pesar de su pronta retirada del gobierno y contra el deseo de la mayoría de sus compatriotas, el jefe del gabinete español, José María Aznar, reafirma en su visita a Estados Unidos su total identificación con la política de Washington.

Un botón de muestra es la entrevista sostenida la víspera en la capital estadounidense entre Aznar y el presidente George W. Bush que resultó ser una despedida con todas las de la ley, con la tristeza expresada por Bush y una fascinación inocultable del gobernante español por el inquilino de la Casa Blanca.

En el encuentro Aznar fue recibido, además, por el secretario de Estado, Colin Powell; el de Defensa, Donald Rumsfeld, y la asesora Condolezza Rice.

Ante la prensa, el mandatario estadounidense resaltó su "admiración" por el jefe del gabinete español, a quien agradeció "sus sabios consejos" y sobre todo el respaldo irrestricto a la aventura estadounidense en Iraq.

Aznar, por su parte, antes de cerrar la velada recordó que en su mandato ha colocado las relaciones bilaterales "al nivel más alto de su historia" y con sus argumentos acostumbrados aseguró que tal alianza ha hecho posible un mundo "más libre, democrático y seguro".

Pero esto no fue todo, pues durante la visita que inició a Estados Unidos el martes último, Aznar se tomó atribuciones que no parecen corresponder a un jefe de gobierno que dentro de dos meses será relevado en su cargo en las elecciones generales españolas.

Así, en un encuentro con importantes empresarios, les ofreció su país como "el mejor lugar del mundo para trabajar, invertir, pasar una temporada, quedarse a vivir o todo lo que quieran" y vendió la imagen de una nación que muchos de sus compatriotas no conocen, al asegurar que España es un mercado "de 43 millones de habitantes con alto poder adquisitivo".

Más aún, propuso poner en marcha para 2015 una gran zona de libre comercio entre la Unión Europea y Estados Unidos, iniciativa que sorprendió en la Comisión Europea, la cual la atajó enseguida asegurando que la cosa no es tan fácil como la pinta Aznar.

Para la UE no se trata sólo de libre comercio, sino de establecer reglas comunes, lo que resulta mucho más difícil por todas las dificultades que implica poner de acuerdo a ambos gigantes.

Pero por si fuera poco, el Presidente del gobierno español y Bush coincidieron en la conveniencia de conferirle a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) un mayor protagonismo en la denominada reconstrucción de Iraq.

Tal idea parece no tener en cuenta las controversias que todavía se mantienen entre las naciones europeas sobre el tema de la invasión al país árabe y en el cual España y Gran Bretaña son vistos como los caballos de Troya de Washington en el seno de la UE.

No pocos analistas aseguran hoy aquí que el despliegue mediático sentimental de Aznar en su visita de despedida a Estados Unidos puede incluso pesar negativamente sobre su partido a dos meses de los comicios generales, ante un electorado que mayoritariamente rechazó la guerra de Iraq y el respaldo que Madrid le dio a Washington en esa aventura, e incluso desprecia una relación que para muchos no es otra cosa que servilismo puro y duro.

Pero aún así, todo indica que la amistad que se inició en julio de 2001 cuando recién estrenado como Presidente, el primer país europeo que visitó Bush fue España, no parece terminar, sino que continuará, aseguraron ambos, incluso cuando sean ex presidentes.

 

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