BASE NAVAL DE GUANTANAMO, 10 de
enero.— El campamento de la Bahía de Guantánamo cumple el
domingo el segundo aniversario de su fundación para albergar a
prisioneros capturados por Estados Unidos en Afganistán, con la
justificación de ser sospechosos de cometer actos terroristas, en
momentos en que varios gobiernos, grupos de derechos humanos y
familiares de los reos expresan preocupación por la suerte de los
detenidos, reporta AP.
Washington ha prometido que
establecerá tribunales y dejará en libertad a pequeños grupos de
prisioneros, pero ha continuado la expansión del campamento, que
eventualmente contará con 1 100 celdas. Esa expansión ha planteado
interrogantes en torno al futuro de la misión.
"Ya es hora de que nos devuelvan
a nuestros hijos o de que los lleven ante un tribunal imparcial'',
dijo Khalid al-Odah, un kuwaití cuyo hijo de 26 años fue uno de
los primeros en llegar al campamento, "pero nadie nos escucha.
Ese es el problema''.
La Corte Suprema de Washington
deberá escuchar en breve una apelación acerca de si los
prisioneros deben tener acceso a los tribunales estadounidenses,
algo que es rechazado por el presidente George W. Bush.
Varios grupos de derechos humanos,
gobiernos y algunos legisladores norteamericanos han formulado
preocupaciones acerca de los prolongados retrasos en los casos de
unos 660 presos recluidos en la base de la región oriental de Cuba.
Otros afirman que realizar juicios
fuera de la jurisdicción de los tribunales estadounidenses
restaría imparcialidad a los procesos.
Las cortes podrían imponer penas de
muerte. Muchos críticos afirman que los Estados Unidos han
abandonado sus principios jurídicos básicos en aras de prevenir
más ataques terroristas como los del 11 de septiembre del 2001.
Desde la llegada de los primeros
prisioneros, el 11 de enero del 2002, el gobierno norteamericano los
ha clasificado de "combatientes enemigos'', no prisioneros de
guerra, lo cual les daría mayores protecciones legales.
Las autoridades no han presentado
acusaciones en su contra, y los han interrogado repetidas veces. No
fue hasta el mes pasado que se asignaron abogados defensores a dos
de ellos.
Un general retirado del ejército
norteamericano ha sido nombrado para que supervise los tribunales.