WASHINGTON, 10 de enero (PL). — El
presidente de Estados Unidos, George W. Bush, se vanaglorió hoy de
su programa de reforma migratoria, que ha sido recibido con
escepticismo en sectores del gobierno y defensores de los derechos
de los indocumentados.
En su tradicional mensaje radial
sabatino, el gobernante estadounidense aseguró que el plan
"representa la mejor tradición de nuestra sociedad",
porque reconoce las contribuciones que hacen al país los
trabajadores inmigrantes.
Según Bush, la iniciativa presentada
esta semana ayudará a fortalecer la economía, a devolver el orden
al sistema de inmigración y a hacer más seguro el territorio
nacional.
En contraste, el Grupo Hispano del
Congreso estadounidense considera la propuesta del gobernante
republicano demagógica, ya que en última instancia no incluye la
legalización de millones de trabajadores indocumentados que viven
en el país.
Miembros de este caucus aseguraron la
víspera en una teleconferencia que el mensaje del Presidente a los
inmigrantes es "queremos tu sudor, queremos tu mano de obra,
pero no te queremos a ti".
De acuerdo con los demócratas, el
pregonado programa tiene un alto ingrediente electoral, pues intenta
captar la atención de los votantes hispanos con un juego de
promesas que, al final, no resuelve el principal problema de los
indocumentados, que es la legalización de su residencia.
En la práctica la reforma hará más
expedita la deportación de los inmigrantes, en tanto la visa
anunciada por la Casa Blanca sólo será otorgada por tres años
(renovable una vez), únicamente en caso que el ciudadano tenga un
empleo. Y optar por una plaza laboral sólo será posible si ningún
ciudadano norteamericano quiere ocuparla.
"Este es un programa sin salida
que dará vía a la deportación más fácil. Este es el año de las
elecciones y los latinos no van a ser engañados", dijo la
víspera a El diario La prensa de Nueva York Margaret McHugh,
directora ejecutiva de la Coalición de Inmigración, la cual agrupa
a 150 organizaciones en la urbe neoyorquina.
En su opinión, la iniciativa de Bush
sólo le dice a los inmigrantes que son bienvenidos en los Estados
Unidos para trabajar y pagar sus impuestos, pero luego deberán
marcharse a su país de origen.
En días recientes el sitio digital
de La Tribuna Hispana señaló que la propuesta sólo beneficia a
los patrones y sectores económicos, los cuales emplean esa mano de
obra barata.