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Más frustraciones que esperanzas en Palestina
ELSON CONCEPCIÓN
PÉREZ
¿Cómo
resumir el pasado año en cuanto a la situación palestina?De
frustraciones, por cuanto todo intento de paz en esa región pasa
necesariamente por Estados Unidos e Israel, y en ambos casos se ha
impuesto la filosofía del terror y el doble rasero, en vez del
diálogo y el reconocimiento al derecho de los palestinos a tener su
propia patria.
Y de esperanzas, porque
la comunidad internacional parece estar más consciente de quién o
quiénes son los verdaderos culpables de que no haya quedado
resuelta, de forma definitiva, esta guerra de agresión contra una
población cuyos territorios han sido ocupados ilegalmente y donde
se construyen asentamientos judíos y hasta un muro que dejarán
aislada definitivamente a la gran mayoría de los habitantes de
Cisjordania.
Hubo momentos en que el
arreglo pareció más cercano. Durante meses completos los grupos de
la resistencia palestina dejaron de hacer acciones suicidas de
autodefensa. Se han celebrado conversaciones a nivel medio con
resultados positivos. Incluso, en el último mes del año hombres de
paz, palestinos e israelíes, y una buena cantidad de ex
gobernantes, Premios Nobel y otras personalidades, firmaron la
llamada Iniciativa de Ginebra, que parecía encauzar un camino
bloqueado, para al menos, coincidir en nuevos pasos que condujeran a
la paz deseada.
Esa ha sido la
esperanza.
LA HOJA DE RUTA SE
FUE A BOLINA
Fue en junio del 2003
cuando el presidente norteamericano, George W. Bush, en Aqaba
(Jordania) lanzó la llamada Hoja de Ruta, un plan que —se dice—
fue elaborado por un cuarteto que integraron Naciones Unidas, la
Unión Europea, y los gobiernos de Estados Unidos y de Rusia.
Hay que recordar —y
recordarlo bien— que cuando Bush hizo público el plan o la Hoja
de Ruta, a su lado solo estaban el premier israelí, Ariel Sharon, y
el primer ministro palestino de entonces, Madmuh Abbas.
Poco creíble y, de ser
cierto, poco serio, que si el plan lo elaboraron cuatro, solo uno —Estados
Unidos— aparezca como su promotor y de los otros tres ni se hable.
De todas formas, la Hoja
de Ruta, viciada desde su concepción misma, navegó por aguas
turbulentas que la llevaron hacia mares desconocidos.
Tanto Israel como
Washington emprendieron entonces una virulenta campaña de
aislamiento contra el presidente de la Autoridad Nacional Palestina,
Yasser Arafat, a quien tienen desde hace dos años confinado en
Ramallah, de donde el ejército sionista no le permite moverse.
¿De qué forma
entonces, pensar en un plan de paz verdadero, si se desconoce y se
confina al Presidente reconocido de la ANP?
Pero, tanto Bush como
Sharon optaron por sembrar la cizaña, exacerbar fricciones dentro
del contexto palestino, intentar una especie de cuña entre Arafat y
sus seguidores para tratar de desterrar definitivamente al primero.
La Administración de
Bush llegó a lanzar verdaderos ultimátum para que se nombrara a
Abbas como primer ministro y, como forma de que el mundo conociera
que Washington no admitía siquiera algún nivel de conversaciones
con el líder palestino, convocó a Abbas a la Casa Blanca y lo hizo
partícipe de un plan con etiqueta estadounidense como fue la
fenecida Hoja de Ruta.
ISRAEL ENTIERRA LA
PAZ
Arafat aislado en
Ramallah. Los planes de paz enterrados por Israel. Estados Unidos
diciendo una cosa y haciendo otra. La sangre palestina abonando
campos y poblados...
Fueron los resultados de
los pasos emprendidos por el Gobierno de Ariel Sharon para que no
quedara duda alguna de su decisión de, o desterrar o enterrar para
siempre a la población palestina de Gaza y Cisjordania.
Las imágenes recorren
el mundo casi a diario: tanques y excavadoras que entran a
campamentos de refugiados junto a soldados que disparan por doquier.
Viviendas que son desaparecidas de la faz de la Tierra. Jóvenes y
niños que mueren masacrados...
O los helicópteros
Apache donados por Washington y los aviones F-16 de igual
procedencia arremetiendo con bombas y misiles contra hombres de la
resistencia que han "cometido el sacrilegio" de lanzar piedras
contra los soldados invasores.
Ese es el cotidiano
amanecer en tierra palestina.
Simultáneamente, el
Premier israelí decidió construir un llamado muro de seguridad a
lo largo de toda Cisjordania, expropiando grandes extensiones de
tierra palestina.
El Muro del Apartheid,
como ya se le conoce, es algo así como querer encerrar en una gran
cárcel a todos los palestinos. Es, por demás, un desafío a la
comunidad internacional, a la ONU y a decenas de gobiernos e
instituciones de todo el mundo que condenan tan demencial acción.
Pero, el muro crece por
día, y los últimos anuncios tienen que ver con nuevas asignaciones
de dinero para agilizar su terminación prevista para el 2005.
MIENTRAS TANTO...
Ariel Sharon quiso
terminar el año no solo con las medidas descritas anteriormente,
sino que se ha lanzado con amenazas de adoptar decisiones
unilaterales o su "propio plan de paz", como lo ha llamado, con
tenues anuncios de que desmantelará algunos asentamientos judíos
de Gaza.
El presidente palestino,
Yasser Arafat, describió como un show tales declaraciones sobre una
posible "retirada" de los asentamientos judíos de Gaza.
En realidad continúan
la construcción de esos asentamientos y del muro de seguridad que
cierra los territorios palestinos de Cisjordania, dijo Arafat.
En lo interno, la
oposición laborista de Israel se ha mostrado escéptica, aunque sin
excluir la posibilidad de formar parte de un nuevo gobierno de
unión nacional en el caso de que Sharon desmantele dichas colonias.
En este contexto, el
viceprimer ministro israelí, Ehud Olmert, acusó a los
ultraderechistas judíos de hipócritas, y señaló que quien crea
que Israel puede seguir controlando todos los territorios
palestinos, "vive una realidad virtual".
El año que terminó ha
sido de más frustraciones que esperanzas para una solución a la
guerra de agresión contra los palestinos y al establecimiento de un
Estado independiente..
En todo caso, el 2004
estará entre signos de interrogación. Y una de esas respuestas la
podría dar la comunidad internacional al no seguir observando en
silencio este genocidio en pleno siglo XXI.
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