Ruta hacia la libertad
Silvia Barthelemy
Quiso la historia que este jueves 8 de enero del
2004 coincidiera en el calendario con aquel jueves 8 del primer mes
del año de 1959. Fue entonces que un puñado de barbudos
victoriosos entraba a La Habana, fusil a cuestas y mochila al
hombro, repletas de ideales y aspiraciones de convertir a la Patria
en una nación libre, soberana, independiente... Aunque distante en
el tiempo, exactamente 45 años, ese memorable día en que la luz de
la Libertad, llegó a la capital y alumbró a la Cuba toda, fue
reeditado la víspera por 45 pioneros destacados de la Ciudad de La
Habana.
Niños,
jóvenes y adultos del municipio del Cotorro, reunidos frente a la
cervecería Guido Pérez (lugar por donde entró la Caravana a La
Habana) dieron la bienvenida con vítores y banderas a los pequeños
caravaneros.
Allí los esperaban también Pedro Sáez, primer
secretario del Partido en la capital, Míriam Yanet, presidenta
nacional de la Organización de Pioneros José Martí y la general
de brigada Delia Esther Puebla (Teté), quien combatió en el
pelotón femenino Mariana Grajales.
En el sencillo y emotivo acto, celebrado en las
inmediaciones de la fábrica, el pionero Lázaro Castro, integrante
de la caravana, expresó en nombre de sus compañeros el orgullo de
formar parte de ella e indicó que es una muestra de la continuidad
histórica de nuestra Revolución y de reafirmación de la posición
de las nuevas generaciones junto al pueblo, la Revolución y Fidel.
Luego la Caravana continuó su paso por la Carretera
Central a la Vía Blanca y la Avenida del Puerto, se detuvo en el
Museo de la Revolución (antiguo Palacio Presidencial) y retomó la
marcha hasta llegar a Ciudad Libertad, antes campamento militar de
Columbia, donde fueron recibidos por una multitud de pioneros.
REENCUENTRO POR EL DÍA DEL TRIUNFO
Aquella fecha de Enero de 1959, cuando muy jóvenes
hicieron su entrada triunfal en La Habana, les sirvió como
convocatoria y pretexto y el Centro Nacional de Combatientes, en la
capital cubana, como escenario ideal y común de tantos reencuentros
con la historia.
Así, una vez más ayer volvieron a reunirse algunos
de los hombres y mujeres que un día se comprometieron con la
justicia y la Revolución, se unieron a la lucha clandestina o
marcharon a las lomas a empuñar un fusil, para finalmente formar
parte de la Caravana de la Libertad que entró triunfante a la
capital, el 8 de Enero de 1959.
El acto fue sencillo, la estancia breve. En nombre
de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, Faure
Chomón y Manuel Díaz depositaron una ofrenda floral ante el busto
de Martí, en el vestíbulo del Centro.
La general de brigada Teté Puebla cumplió un
mandato especial: colocó en el pecho del general de brigada de la
Reserva, Rolando Kindelán Bles, presidente actual de la ACRC en la
capital, la Orden por el Servicio a la Patria en las Fuerzas Armadas
Revolucionarias de Tercer Grado, que tiempo antes en acto oficial
habían recibido otros fundadores del Frente de Las Villas.
Finalmente, el general de brigada Harry Villegas,
secretario ejecutivo de la ACRC, y Rubén Pérez Rodríguez,
vicecoordinador nacional de los Comités de Defensa de la
Revolución, rubricaron los acuerdos para el trabajo patriótico,
militar e internacionalista entre las dos organizaciones. (Sara
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