"No sé si merezca este premio; solo estoy
seguro que he aprendido mucho de la cultura cubana y de lo que
ustedes están haciendo por el hombre, por la parte humana de la
sociedad."
Con
estas palabras, el maestro Claudio Abbado, uno de los más grandes
directores de orquesta de la era contemporánea, agradeció ayer la
decisión del Instituto Superior de Arte de otorgarle el título de
Doctor Honoris Causa, en acto presidido por el ministro de Cultura,
Abel Prieto.
Al fundamentar la concesión del lauro, la
resolución rectoral, leída por Ana María González, máxima
autoridad académica del ISA, resaltó no solo la extraordinaria
trayectoria artística de Abbado, sino también "su compromiso
al lado de las causas justas de la humanidad y el amor que siempre
le ha profesado a Cuba, a sus artistas y a su pueblo".
Como un "mito de la música con estatura de
gigante" calificó el compositor, guitarrista y director de
orquesta Leo Brouwer a quien tuvo el privilegio de ocupar por más
de una década y tras la muerte de Herbert von Karajan el podio
titular de la Filarmónica de Berlín, una de las mejores
agrupaciones orquestales del mundo.
Abbado mostró su satisfacción por trabajar con
jóvenes cubanos y anunció que el proyecto instrumental que lleva a
cabo con la Filarmónica Nacional y se estrenará al público
mañana sábado en el teatro Amadeo Roldán a las 5:00 p.m., será
el punto de partida de uno de sus sueños de hoy: lograr que Cuba
sea, como lo viene siendo en el arte fílmico con el Festival del
Nuevo Cine Latinoamericano, el núcleo de un festival de orquestas
juveniles del continente, con itinerarios que abarquen a La Habana,
Caracas y otras ciudades que lo deseen en la región.
El maestro italiano admiró en el ISA el desempeño
del conjunto de música antigua Ars Longa, que dirige Teresita Paz,
en la ejecución de piezas del barroco americano de Gaspar
Fernandes.