Vivencias de Enrique y su orquesta Latina

Omar Vázquez

Tras su formación en la Escuela Nacional de Arte y su paso por diferentes agrupaciones —dirigió la Orquesta América— incluyendo la Sinfónica de Camagüey, Enrique Álvarez decidió hace doce años que ya era tiempo de contar con su propia Charanga Latina, con la cual plasmar sus inquietudes creativas. Parece que la insistencia es lograda, y Vivencias (Sello EGREM), su último disco, confirma lo que ha crecido esta agrupación.

Grabado en vivo en el Hotel Nacional de Cuba, el CD fue presentado en La Casa de la Música Habana EGREM, con la presencia de José Manuel García, director de la entidad disquera y otras personalidades, y sirvió para celebrar los 30 años de vida artística y 50 de edad de Enrique Álvarez.

Álvarez es uno de los mayores exponentes de nuestra música en el sentido positivo del término, afianzado en la raíz sonera. Esa que le llegó desde la cuna, con Nené Álvarez, su padre, y sus amigos. Con variaciones en el estilo acústico y tranquilo, con la que se dio a conocer, él ha logrado un sonido muy particular que incita al baile, apoyado en las juveniles voces de Víctor Félix y Juan Aurtado, y el resto de los músicos. Ahí están para demostrarlo: Manteca, de Chano Pozo; Anabacoa, de J. Ramírez; La guarapachanga, de Juan Rivera Prevot; entre otros clásicos.

En su nuevo trabajo, Enrique aporta un concepto rítmico más abierto y pegajoso, sirviéndose de armonizaciones muy adelantadas y transparentes. Otro de sus valores, que se subraya en las notas del CD, es que: "Del formato charanguero típico ha defendido la independencia del violín, que ejecuta con sabor y altura. Pero al incluir metales lo ha hecho con una perspectiva singular, que lo diferencia de otras agrupaciones en boga". El primer aspecto se pone de manifiesto, en El violín charanguero, de Pancho Amat, en el cual él se luce como solista.

Por estos y otros valores, se puede suscribir lo apuntado por el propio colega: "Era tiempo ya de que Enrique Álvarez y la Charanga Latina tuvieran un puesto en la discografía cubana en correspondencia con el trabajo desplegado en los últimos años. Era tiempo ya de que disfrutásemos de este sensible lujo".

Con Enrique (director musical y general) colaboraron Alfredo Machado (grabación), Pablo Monteagudo (mezcla junto con él) y Niurka Alina Lecusay (masterización).

 

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