Incendios forestales: precaver antes que lamentar

NATACHA LA ROSA
Servicio especial de la AIN

Aunque el 2003 concluyó en Cuba con la más baja incidencia de incendios forestales de las dos últimas décadas, la responsabilidad humana es alta; la negligencia superó con creces las causas naturales.

Particularmente destructoras del ecosistema resultaron en este año las quemas desautorizadas y los fumadores, prácticas que arrebataron dos mil 362 hectáreas al bosque y mil 721 herbazales de ciénagas, debido a 136 incendios.

Toda precaución es poca al considerar esta realidad y la persistencia de la sequía en el 2004, lo cual obligará a reforzar la atención entre el primero de febrero y el 31 de mayo, considerada la etapa más crítica en Cuba en relación con la ocurrencia de estos siniestros.

La vulnerabilidad crece en los bosques de Pinos, Eucaliptos y Casuarinas, especies que combustionan con facilidad ante la manifestación combinada de la sequía, las altas temperaturas, el viento y las acciones irresponsables del hombre.

El escaso régimen de lluvias convierte en áreas de alta peligrosidad potencial de incendios a las zonas norte de las provincias de Pinar del Río, Las Tunas, Holguín y Villa Clara, y sur de Guantánamo, Camagüey y la Isla de la Juventud.

Se imponen técnicas alternativas para el procesamiento de los residuos vegetales.

Por ejemplo, la práctica ha demostrado que algunas especies de comejenes conviven en armonía con los bosques y contribuyen al equilibrio ecológico mediante el reciclaje de materia vegetal, luego de la caída o tala de un árbol.

La calidad del tratamiento silvicultural, expresado en la tala y ordenamiento de los desechos, aleja o acerca la posibilidad de fuego al eliminar o conservar en el bosque ramas consideradas como material altamente inflamable.

Esencial deviene la participación del Cuerpo de Guardabosques en la prevención, vigilancia comunitaria y control de estas catástrofes, enfrentadas con sencillez pero con efectividad, muchas veces con un hombre a caballo y con escasa tecnología.

El SOS está dado, la biodiversidad de la floresta se resiente con cada desastre y se compromete el presente y futuro de la especie humana.

 

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