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Gran Bretaña mostró anuencia por el derrocamiento de Allende
LONDRES, 1ro. de enero.—
El Archivo Nacional británico hizo públicos hoy documentos sobre
el derrocamiento del presidente chileno, Salvador Allende,
reveladores de la anuencia otorgada por el Gobierno conservador de
entonces a los militares chilenos.
Una parte del material
desclasificado está constituido por los informes del embajador
Reginald Seconde, para quien los militares golpistas eran
"profesionales decentes, sin experiencia política, con poco
tacto o idea sobre las relaciones públicas".
Tres semanas después
del cruento golpe de Estado del 11 de septiembre de 1973, Seconde
escribía al Foreign Office que el "actual régimen tiene
infinitamente más que ofrecer a los intereses británicos que el
Gobierno que lo precedió".
También advertía a sus
superiores en Londres que la junta militar encabezada por el jefe
del Ejército, general Augusto Pinochet, iba a adoptar "fuertes
medidas contra los simpatizantes del depuesto Gobierno de
izquierda".
"Sus dos objetivos
son eliminar el marxismo y restaurar el orden (...) y es probable
que apliquen mano dura". La represión desatada costó miles de
vidas entre muertos y desaparecidos entre 1973 y 1990.
Otro informe del
diplomático aseguraba que "los nuevos líderes están, sin
lugar a duda, de nuestro lado y quieren establecer relaciones, en su
sentido más amplio, con nosotros".
Los centenares de
documentos dados hoy a conocer no son todos los que guarda la
Oficina de Registros Públicos sobre el derrocamiento del Presidente
Constitucional de Chile.
Al comentar la
desclasificación, la Corporación Británica de Radiodifusión,
BBC, apuntó que muchos de los documentos no entregados contienen
información sobre el papel de algunos gobiernos occidentales en el
golpe de Estado.
Prueba de la excelencia
de las relaciones bilaterales fue la guerra de Gran Bretaña contra
Argentina por las islas Malvinas, en 1982.
Por entonces, el
Gobierno de la primera ministra conservadora Margaret Thatcher
recibió del régimen castrense chileno valiosa información de
inteligencia sobre la estructura militar argentina.
Los laboristas, a su
vez, decidieron en marzo del 2000 liberar a Pinochet, detenido en
Londres mientras se tramitaba un pedido de extradición a España
para ser juzgado por sus crímenes, y autorizar su regreso a Chile
"por razones de salud".
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