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Una experiencia de Teatro Escambray
Lecturas dramáticas de la voz del Apóstol
ANDRÉS D. ABREU
En uno de los relatos
biográficos sobre José Martí se describe su entrada a una
tabaquería de Tampa donde inició su histórico encuentro con los
obreros de una de las industrias cubanas más tradicionales y
peculiares por su cultura de trabajo y su activa participación en
las luchas libertadoras de nuestro pueblo.
Teatro Escambray durante su lectura en la fábrica Partagás.
Martí, ocupando la
tribuna del lector de la tabaquería, habló sin defraudar a
aquellos hombres curtidos por el ardor de la palabra
independentista.
Más de cien años
después, un grupo de teatristas cubanos encontró en la lectura
dramatizada de la biografía Martí, el apóstol, de Jorge
Mañach, una manera escénica de rendir homenaje al Héroe Nacional,
y con su espectáculo Voz en Martí, Teatro Escambray
recorrió durante el 2003 las galeras de las fábricas activas de la
industria tabacalera cubana del siglo XXI.
Iniciadas en la
provincia de Villa Clara (sede del grupo), estas lecturas
constituyen un proyecto atípico y arriesgado por el espacio
escogido para su representación pues la tribuna del lector de
tabaquería es una especie de respetable cetro de instrucción
cultural y política que incluso la modernización de la vida no ha
podido sustituir.
Así lo consideran
muchos de los obreros, como Agapito Castro (desde 1954 en la
fábrica La Corona) o el joven Yoelis Azahares (solo 4 años en el
oficio), quienes consideran que cuando falta la voz del lector, o se
sustituye por programas radiales, el oficio se hace menos atractivo
y se priva al tabaquero de un pedazo de su esencia.
De ahí que llevar los
textos de la biografía acompañados de poemas y páginas del Diario
de campaña martianos a la tribuna de lectura significa una
contingencia comunicativa y simbólica que los actores Jorge Luis
Leyva, Carlos Riverón, Ernesto Díaz y Yerki Caballero, dirigidos
por el también actor Carlos Pérez Peña, lograron dominar, gracias
a una certera simbiosis de las leyes teatrales y el uso de la voz
ante las reglas de la dramaturgia laboral de una tabaquería.
Los miembros de Teatro
Escambray concibieron su itinerante espectáculo para esos sitios
donde se selecciona, corta, prensa y tuerce el tabaco con una
exquisita dinámica que se inserta entre los naturales aromas y
ruidos acompañantes del caluroso aire de la manufacturera
industria.
Voz en Martí, no
pretende el protagonismo dentro de la sala sino la convivencia
posible con esta comunidad obrera, que a su vez, tiene en cada
miembro a un ser particular expresado en cada puesto de trabajo
donde no faltan personales herramientas, objetos necesarios y hasta
espirituales fetiches como pueden ser: una chaveta centenaria, un
jarrito de café, un ídolo cultural o deportivo, o un eleguá de
tabaco torcido.
Hasta ese rincón en que
las manos sudorosas coquetean con la fragancia de la hoja cubana
llegaron, gracias a este proyecto, los pasajes de la vida de ese
Martí niño, joven, maduro y su constante epopeya entre el amor y
la lucha independentista.
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