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Charanga de altura
internacional
Omar
Vázquez
Enviado especial
BARLOVENTO.— La Aragón
ha sido uno de los bastiones musicales cubanos de mayor popularidad en
Venezuela —junto a Benny Moré, Barbarito Diez y el Septeto Nacional
de Ignacio Piñeiro—. Y es que detrás de sus atriles se ha
mantenido un timbre, un sonido que identifica a esa agrupación y que
sus actuales integrantes han sabido cuidar, desde su primera gira a
este hermano país —27 de febrero de 1956—, hasta esta última de
sabor bolivariano, que acaba de concluir en esta musical región. El
reto ha sido fácil, pues la Aragón traspasa el tiempo y eso se puso
ahora nuevamente de manifiesto.
Los músicos se
despidieron en la colmada Plaza Momparal, del municipio Briony, donde
le sirvió de anfitrión Ramón Gómez, su joven alcalde, quien
aprovechó para "echar un pie" con la orquesta, ante el
regocijo de los médicos cubanos que prestan su servicio aquí. Los
criollos pasillos de nuestros galenos emularon con los habitantes de
esta región, conocida por su sentido del ritmo (Barlovento, tierra
ardiente y del tambor...), que mantuvo a los músicos tocando hasta
avanzada la madrugada.
Horas antes, la Aragón
había participado en la gran concentración en el Hipódromo La
Rinconada con la cual se celebró la graduación de un millón de
venezolanos alfabetizados en la Misión Robinson, resumida por Hugo
Chávez, presidente de la República Bolivariana de Venezuela. La
Aragón fue precedida por el popular grupo Madera, que inició su
presentación con el estribillo: "¡Que Chávez no se va!"—,
y fue saludada con "¡Un viva para Fidel!", junto al
tremolar de banderas cubanas y venezolanas.
Tras la presentación que
les hiciera Eduardo Rosillo, la interpretación de Manuela no te
pelea y otros temas, la orquesta puso a bailar al público en las
graderías, que también le coreó a Ela Calvo su versión de la
Guantanamera (con los versos de Martí).
Son muchos los otros
momentos para relatar, como el acontecido en el Salón de Ferimar, en
Maracay (Estado de Aragua), cuando tras A gozar la vida, de
Víctor Marín, se sucedieron solos de Horacio Rodríguez del Oro
(timbales), Orlando —Landy— Pérez Montero (piano), Lázaro
Dagoberto González (violín) y, finalmente, el de Guillermo García
(tumbadora). El público, que los había aplaudido individualmente,
cerró con una gran ovación colectiva.
Rafaelito Lay Bravo y
otros integrantes de la delegación, participaron en ruedas de prensa
(Diario VEA, que también publicó una entrevista que les hiciera
Servando García Ponce, su director de Información); en estelares
programas de Radio Nacional de Venezuela (Como ustedes pueden ver,
conducido por los Orlando —Hernández y Malaver—, entre otros); en
Activa 93.1. FM, de Maracay, conducido por Octavio Pérez —Miky—,
su Director General, que sirvieron para su promoción. Además,
Venezolana de Televisión transmitió la noche de Navidad, el Homenaje
Caribeño, efectuado en el Teatro Teresa Carreño.
La acogida obtenida por la
Aragón en esta gira —organizada por el Proyecto Llamo al Son, de la
Empresa Venezolana ARTESAFONO S.A.— no fue una sorpresa, pero sí el
hecho de que los jóvenes la recibieran como algo natural. Hay
reclamos que se concretarán en su posible regreso.
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