MADRID, 31 de diciembre (PL).—
Un total de 72 mujeres murieron en España a lo largo del año que
finaliza a manos de sus esposos o compañeros sentimentales en una
lista que no cesa de aumentar de un año a otro.
En 2003 la lista de homicidios se
disparó notablemente con 20 casos más que en la etapa precedente,
según informes policiales y de organizaciones sociales.
En ese trágico balance sobresalieron
los meses de enero y noviembre, con nueve muertes en cada uno, y en
todos los casos las fallecidas habían denunciado en una o más
ocasiones a sus esposos o compañeros por malos tratos.
Las comunidades con un balance más
negativo fueron nuevamente Cataluña y Andalucía con 13 cada una.
Para tratar de atajar el incremento
de estos hechos y la alarma social que generan el gobierno aprobó
este año una reforma del Código Penal, que no parece haber surtido
efecto por el momento a pesar del endurecimiento de las penas.
Así, la agresión y el maltrato, que
anteriormente eran considerados solo como faltas ahora son delito
con sanción de tres a seis meses de cárcel.
También entró en vigor la orden de
protección a las víctimas, que debe ser adoptada por un juez en un
plazo de 72 horas y puede dictar de inmediato el alejamiento del
agresor, retirarle la patria potestad, garantizar a la víctima el
uso de la vivienda y brindarle una ayuda económica 300 euros al mes
durante un año.
Esa medida comenzó a funcionar en
agosto último y ya más de tres mil mujeres se han acogido a ella,
lo que da una medida de las proporciones del problema que es
considerado por muchas personas, incluso destacados juristas, como
el más grave que presenta la sociedad española.