WASHINGTON, 31 de diciembre (PL).—
El Pentágono anunció que pondrá fin al acuerdo que mantiene con
la empresa estadounidense Halliburton para la importación de
combustible en Iraq, contrato sobre el cual ha caído una lluvia de
críticas, informa hoy The Washington Post.
Según el rotativo, el propio
Departamento de Defensa asumirá el control de la entrada y
distribución de gasolina, keroseno y gas manufacturado al país
ocupado, a través de nuevos contratistas privados, quienes se
someterán en esta ocasión a un proceso de licitación, algo que no
ocurrió con la Halliburton.
Funcionarios del Pentágono dijeron
que el cambio fue resultado de un proceso de discusión de meses,
pero que no está relacionado con las versiones de que la empresa
había inflado los precios del combustible, práctica que, de
acuerdo con diversas fuentes, había llevado al gobierno apagar 61
mil millones de dólares de más.
A la Kellogg Brown&Root (KBR),
subsidiaria de la Halliburton en Iraq, el Pentágono le pagó a 2.27
dólares el galón de gasolina importado desde Kuwait, casi dos
veces de lo que le hubiera costado adquirirlo en Turquía.
La empresa impuso un recargo
adicional de 36 centavos por galón, precio que los auditores del
Departamento de Defensa consideraron excesivo.
Sin realizar licitación alguna, la
Administración del presidente George W. Bush concedió a la
Halliburton millonarios contratos en Iraq, acción que generó
críticas dentro del Congreso, dados los evidentes vínculos de la
empresa con la Casa Blanca.
La compañía, de la cual fue su
máxima figura ejecutiva el vicepresidente de Estados Unidos,
Richard Cheney, también ha estado en la mira de los auditores del
Pentágono debido a que, en algunos casos, los precios finales de
los contratos han sido muy superiores a las ofertas iniciales
presentadas por la empresa.
En julio pasado la KBR valoró que la
rehabilitación de una planta de tratamiento de agua en Iraq
tendría un costo de 75 millones de dólares, cotización que
aparece en documentos confidenciales remitidos por la subsidiaria al
Cuerpo de Ingenieros del Ejército y revelados por la prensa
estadounidense.
Sin embargo, dos meses después, el
gobierno le pidió al Congreso para la realización de ese trabajo
125 millones de dólares, casi un 40 por ciento más de lo estimado
en un principio.
"Lo mejor que puedo decir,
aunque suene poco convincente, es que los estimados cambiaron",
comentó al diario The New York Times Richard V. Dowling, vocero del
Cuerpo de Ingenieros del Ejército y uno de los supervisores del
contrato.
El cese de las importaciones de
combustible a través de la KBR anunciado por el Pentágono no
significa el fin de los trabajos de la empresa en la infraestructura
petrolera en el país ocupado, motivo inicial de su incursión en el
escenario iraquí.