EE.UU. espió a miembros del Consejo de 
Seguridad de la ONU

WASHINGTON, 18 de diciembre (PL).— Estados Unidos espió a varios miembros no permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU durante el debate de la resolución para autorizar la guerra contra Iraq, dice un artículo del periódico mexicano La Jornada en su edición digital.

El gobierno británico confirmó que la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos (NSA) accedió a correos electrónicos e intervino los teléfonos de la casa y oficina del embajador de México ante la ONU, entre otros países miembros.

En marzo el periódico británico The Observer dio a conocer la información que entonces no fue confirmada por Washington y Londres.

Ahora el gobierno de Gran Bretaña ratificó estos hechos al presentar una acusación contra Catherine Gun, ex empleada del servicio secreto inglés, por violar la Ley de Secretos Oficiales. Gun fue la informante de The Observer, plantea La Jornada.

Según un memorando redactado por Frank Koza, un alto funcionario de la NSA, la información acopiada podría ser utilizada "en contra" de las delegaciones de Angola, Camerún, Chile, Guinea, Pakistán, Bulgaria y México en el Consejo de Seguridad.

El informe, con fecha 31 de enero de 2003, explica que este esfuerzo de inteligencia se enfocó en "información que pudiera dar ventaja a los funcionarios estadounidenses para obtener resultados favorables a los objetivos de Washington", dice la publicación mexicana.

Agrega que en marzo, días después de la publicación de la primera nota de The Observer sobre este memorando, Gun fue detenida en Gran Bretaña y cesada discretamente como traductora de la Oficina Central de Comunicaciones del gobierno en Gloucester.

Al ser presentada ante los tribunales en noviembre, Gun explicó que "cualquier revelación se justifica porque se mostraron graves actos ilegales y fechorías cometidas por el gobierno de Estados Unidos, que subvirtió a nuestros propios servicios de seguridad".

Aunque la misión de Estados Unidos ante la ONU rehusó comentar este asunto, Tony Benn, ex integrante del gabinete del primer ministro Anthony Blair, declaró a la radio que consideraba injusto proceder contra Gun, ya que ella actuó para revelar acciones que suponía ilegales, dice el artículo.

Por otro lado, Norman Solomon, director ejecutivo del Institute for Public Accuracy, citado por el órgano digital mexicano señaló que "la intervención ilegal de los teléfonos de diplomáticos de tres continentes prefiguró la guerra ilegal que se llevaría a cabo".

 

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