El 11 de septiembre en EE.UU. se debió a 
fallas de inteligencia

LOS ANGELES, 18 de diciembre (PL).— Los ataques del 11 de septiembre en Estados Unidos se debieron a fallas de los servicios de inteligencia y no a problemas en las leyes migratorias, indicó hoy el diario La Opinión al referirse a un informe del Centro de Política e Inmigración.

El estudio denominado Las lecciones del 9/11 sostiene que para que el país tenga éxito en reducir su vulnerabilidad ante el terrorismo debe concentrarse en mejorar sus servicios de inteligencia e información, e implementar reformas migratorias que ayuden a luchar contra este mal.

Una de las conclusiones a que arribaron los autores, Margaret Stock, profesora de leyes en la Academia Militar de West Point, y Ben Johnson, director del Centro de Política e Inmigración, sugiere que Washington debe poner en prácticas reformas migratorias.

Entre estas, acentúa el estudio, plantea desarrollar un amplio programa de legalización que permita que los indocumentados obtengan ese estatus.

Asimismo se pronuncia a favor de un programa de trabajadores huéspedes que ayude a un flujo legal y ordenado de inmigrantes que cubran las necesidades del mercado laboral y enfocar los recursos de las fuerzas del orden en la lucha contra los terroristas.

La actual rigidez en la política migratoria ha sido contraproducente porque en lugar de contribuir a la seguridad nacional, ha servido para desviar los recursos limitados que existen para combatir a los terroristas, agrega el reporte.

Mientras el gobierno federal gastaba millones de dólares para deportar trabajadores mexicanos de restaurantes y fábricas a través de Estados Unidos, Mohammed Atta y sus seguidores terroristas recibían visas de turistas y pasaban a través de los centros de inmigración de los aeropuertos, cuestiona el informe.

Tanto Stock como Johnson subrayan que un amplio programa de legalización mejoraría no sólo la seguridad nacional sino también la economía del país.

Indican que las políticas y prácticas que fracasan en identificar apropiadamente entre terroristas y viajeros verdaderos, son herramientas ineficaces de seguridad que dañan la economía norteamericana.

Ambos autores plantean que las leyes severas agravan dos limitaciones claves de los servicios secretos después del 11 de septiembre: la necesidad de recursos humanos de inteligencia que puedan infiltrarse en las comunidades terroristas y la necesidad de traductores que hablen el idioma de estos grupos.

En un claro cuestionamiento de la política migratoria de la Casa Blanca posterior al 11 de septiembre, el informe agrega que muchas de ellas, particularmente las dirigidas a musulmanes y árabes, no están solo demasiado alejadas del propósito de mejorar la seguridad sino que pueden entorpecer investigaciones.

También los expertos plantean que cuando las leyes migratorias se refuerzan en nombre de la seguridad, queda excluida mucha gente que de otra forma inmigraría a este país por razones legítimas.

Además, aseveran que Washington debe basar su lucha contra el terrorismo en políticas de inteligencia y no de intimidación como ha estado ocurriendo con árabes y musulmanes.

 

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