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Dos jornadas por la
Patria
Vestidos con uniformes
militares o con su ropa de "guerrilla", según era el
caso, cubanas y cubanos se levantaron en pie de guerra este fin de
semana, por toda la Isla, en lo que fueron dos intensas jornadas de
coordinación, ensayos y preparativos para la defensa del territorio
nacional.
En la Isla de la Juventud primaron la calidad y la organización de los ejercicios.
Ciudades, poblados e
importantes centros urbanos de la vida del país fueron el escenario
principal de movilización, durante el sábado y domingo últimos.
Así se activaron los consejos de defensa y los órganos de
dirección y mando, y espacios vitales por su valor político,
militar y económico, de los cuales depende, además, la estabilidad
de la defensa, como es el caso de los puertos y los hospitales.
Para comprobar todos los
pasos y "aceitar los engranajes" de un mecanismo que debe
funcionar de forma fluida y garantizar el éxito de las acciones
defensivas, se puso en completa disposición combativa el Consejo
Popular Norte-Los Cocos-Confluente, en las afueras de la ciudad de
Guantánamo, mientras en Santiago de Cuba la zona de defensa número
23 servía a pobladores, soldados y oficiales como polígono de
combate en la defensa de la ciudad y el aniquilamiento del enemigo.
Los pinareños disputarán pulgada a pulgada cada pedazo del territorio.
Fuerzas combinadas de
unidades regulares de tropas terrestres y aéreas, formaciones
especiales, milicianos e integrantes de las Brigadas de Producción
y Defensa se desplegaron a fondo desde sus respectivas posiciones y
actuaron como lo harían en caso de ataque.
En masivo acto realizado
en la santiaguera Plaza de Marte, fueron resumidas las actividades,
que incluyeron el desarrollo en la zona de defensa número 23 de un
ejercicio táctico defensivo de ciudad, para el aniquilamiento del
enemigo.
La acción conjunta de
las fuerzas regulares y de apoyo hicieron de las colinas que bordean
la ciudad de Holguín la trinchera idónea para rechazar cualquier
ataque enemigo. Fue como la síntesis del avispero en que se
tornaron todas las ciudades, pueblos y asentamientos del territorio,
que en un primer momento vieron concentrar esfuerzos en la
preparación de los puntos de dirección y estructuras de mando
sobre la base del despliegue movilizativo y de las restantes tareas
planteadas.
Los tuneros mostraron las diferentes vías para frenar y obstaculizar el avance enemigo.
Granma se convertía en
un fuerte bastión para frustrar el desembarco invasor con el minado
de las áreas marítimas; llanos y montañas fueron testigos del
notable aprovechamiento de esta preparación militar general y
especial en un histórico territorio que jamás el enemigo podrá
tomar.
Devenida verdadera
movilización de pueblo combatiente, la de Las Tunas demostró no
solo la disposición para enfrentar y aniquilar al agresor, sino
también la capacidad para reparar armamentos, fabricar explosivos,
trampas, armas rústicas, producir alimentos y garantizar otros
aseguramientos imprescindibles.
Se confirmó lo que
desde hace mucho tiempo sabe cada tunero: esta ciudad puede
convertirse en un bolsón de fuego y de muerte para cualquier
enemigo que intente tomarla.
En el caso de Camagüey,
el área de ejercicio abarcó el aeropuerto Ignacio Agramonte y
varios centros hospitalarios, fabriles y educacionales. Fuerzas
combinadas de unidades regulares de tropas terrestres y aéreas,
formaciones especiales, milicias, Brigadas de Producción y Defensa,
se desplegaron en sus respectivas posiciones en cumplimiento de sus
misiones en caso de ataque.
Las colinas que bordean la ciudad de Holguín se convierten en trincheras idóneas.
Otro tanto aconteció en
Ciego de Ávila, donde los participantes demostraron tener lugar,
medios y formas para enfrentar y derrotar al enemigo. En el
despliegue movilizativo participaron fuerzas de los 10 municipios
con todos los elementos del sistema, organizaciones políticas y de
masas, empresas y pueblo en general.
La puesta en práctica
de los programas defensivos y varios ejercicios en los escenarios de
operaciones sirvieron para elevar la preparación combativa de los
órganos de dirección y de mando a los diferentes niveles, en
Cienfuegos y Sancti Spírirtus, fieles a sus tradiciones de lucha.
La ocasión fue propicia
para reconocer a los más destacados en la ejecución de las tareas
defensivas y a los combatientes del Ejército Rebelde, la
clandestinidad y las misiones internacionalistas que participaron en
el ejercicio.
En el vecino territorio
de Villa Clara, la jornada transcurrió muy activa, entre ejercicios
tácticos, pruebas de tiro, de evacuaciones y ensayos de acciones de
resistencia de poblaciones urbanas y suburbanas, con la
participación combinada de tropas del MININT y de la Defensa Civil.
Hubo ejercicios
tácticos en las zonas de Chamberí y Rebacadero y de salvamento y
rescate en el edificio de 12 plantas del Reparto Sandino, Empresas
de Productos Lácteos, la de implementos agrícolas de Camajuaní y
otras.
La defensa de la ciudad,
lo mismo desde balcones y azoteas, que desde los sitios más
importantes y los más ocultos, fue el blanco fundamental de las
acciones en Matanzas, con vistas a impedir la infiltración enemiga
y la toma de la capital provincial.
Con pleno dominio de su
misión, Vladimir Vega se encontraba apostado en un punto cercano a
la desembocadura del río San Juan. Sabía que el posible enemigo
estaba cerca y esperaba la orden de abrir fuego contra él. Escenas
como estas fueron familiares en esta hermosa jornada patriótica.
No hubo espacio, por
pequeño que fuera, que no se alistara para la defensa ni territorio
del país que no probara su capacidad combativa y de maniobra. La
Isla de la Juventud, al Sur de nuestro país, se erigió en otro de
los polígonos de operaciones, que incluyó a Cocodrilo y Cayo Largo
del Sur, donde ensayaron alternativas para no dejar ni un metro
cuadrado donde hostigar al agresor.
En pie de guerra habían
amanecido el sábado los pinareños, como ocurrió todo el fin de
semana en el país. Los del extremo occidental de la Isla activaron
una zona de defensa en cada cabecera municipal, apenas una parte de
lo que harán los hombres y mujeres de esta tierra el día que les
toque defender, pulgada a pulgada, cada pedazo de su suelo.
En la zona de defensa 04
de la capital provincial se demostró cómo cada accidente del
terreno puede convertirse en escondite seguro para desde allí
abatir al enemigo y obstaculizar su avance.
(Equipo de
corresponsales de Granma) |