Dos jornadas por la Patria

Vestidos con uniformes militares o con su ropa de "guerrilla", según era el caso, cubanas y cubanos se levantaron en pie de guerra este fin de semana, por toda la Isla, en lo que fueron dos intensas jornadas de coordinación, ensayos y preparativos para la defensa del territorio nacional.

Foto: DIEGO RODRÍGUEZ MOLINAEn la Isla de la Juventud primaron la calidad y la organización de los ejercicios.

Ciudades, poblados e importantes centros urbanos de la vida del país fueron el escenario principal de movilización, durante el sábado y domingo últimos. Así se activaron los consejos de defensa y los órganos de dirección y mando, y espacios vitales por su valor político, militar y económico, de los cuales depende, además, la estabilidad de la defensa, como es el caso de los puertos y los hospitales.

Para comprobar todos los pasos y "aceitar los engranajes" de un mecanismo que debe funcionar de forma fluida y garantizar el éxito de las acciones defensivas, se puso en completa disposición combativa el Consejo Popular Norte-Los Cocos-Confluente, en las afueras de la ciudad de Guantánamo, mientras en Santiago de Cuba la zona de defensa número 23 servía a pobladores, soldados y oficiales como polígono de combate en la defensa de la ciudad y el aniquilamiento del enemigo.

Foto: DIEGO ESTRELLALos pinareños disputarán pulgada a pulgada cada pedazo del territorio.

Fuerzas combinadas de unidades regulares de tropas terrestres y aéreas, formaciones especiales, milicianos e integrantes de las Brigadas de Producción y Defensa se desplegaron a fondo desde sus respectivas posiciones y actuaron como lo harían en caso de ataque.

En masivo acto realizado en la santiaguera Plaza de Marte, fueron resumidas las actividades, que incluyeron el desarrollo en la zona de defensa número 23 de un ejercicio táctico defensivo de ciudad, para el aniquilamiento del enemigo.

La acción conjunta de las fuerzas regulares y de apoyo hicieron de las colinas que bordean la ciudad de Holguín la trinchera idónea para rechazar cualquier ataque enemigo. Fue como la síntesis del avispero en que se tornaron todas las ciudades, pueblos y asentamientos del territorio, que en un primer momento vieron concentrar esfuerzos en la preparación de los puntos de dirección y estructuras de mando sobre la base del despliegue movilizativo y de las restantes tareas planteadas.

Los tuneros mostraron las diferentes vías para frenar y obstaculizar el avance enemigo.

Granma se convertía en un fuerte bastión para frustrar el desembarco invasor con el minado de las áreas marítimas; llanos y montañas fueron testigos del notable aprovechamiento de esta preparación militar general y especial en un histórico territorio que jamás el enemigo podrá tomar.

Devenida verdadera movilización de pueblo combatiente, la de Las Tunas demostró no solo la disposición para enfrentar y aniquilar al agresor, sino también la capacidad para reparar armamentos, fabricar explosivos, trampas, armas rústicas, producir alimentos y garantizar otros aseguramientos imprescindibles.

Se confirmó lo que desde hace mucho tiempo sabe cada tunero: esta ciudad puede convertirse en un bolsón de fuego y de muerte para cualquier enemigo que intente tomarla.

En el caso de Camagüey, el área de ejercicio abarcó el aeropuerto Ignacio Agramonte y varios centros hospitalarios, fabriles y educacionales. Fuerzas combinadas de unidades regulares de tropas terrestres y aéreas, formaciones especiales, milicias, Brigadas de Producción y Defensa, se desplegaron en sus respectivas posiciones en cumplimiento de sus misiones en caso de ataque.

Foto: JUAN PABLO CARRERASLas colinas que bordean la ciudad de Holguín se convierten en trincheras idóneas.

Otro tanto aconteció en Ciego de Ávila, donde los participantes demostraron tener lugar, medios y formas para enfrentar y derrotar al enemigo. En el despliegue movilizativo participaron fuerzas de los 10 municipios con todos los elementos del sistema, organizaciones políticas y de masas, empresas y pueblo en general.

La puesta en práctica de los programas defensivos y varios ejercicios en los escenarios de operaciones sirvieron para elevar la preparación combativa de los órganos de dirección y de mando a los diferentes niveles, en Cienfuegos y Sancti Spírirtus, fieles a sus tradiciones de lucha.

La ocasión fue propicia para reconocer a los más destacados en la ejecución de las tareas defensivas y a los combatientes del Ejército Rebelde, la clandestinidad y las misiones internacionalistas que participaron en el ejercicio.

En el vecino territorio de Villa Clara, la jornada transcurrió muy activa, entre ejercicios tácticos, pruebas de tiro, de evacuaciones y ensayos de acciones de resistencia de poblaciones urbanas y suburbanas, con la participación combinada de tropas del MININT y de la Defensa Civil.

Hubo ejercicios tácticos en las zonas de Chamberí y Rebacadero y de salvamento y rescate en el edificio de 12 plantas del Reparto Sandino, Empresas de Productos Lácteos, la de implementos agrícolas de Camajuaní y otras.

La defensa de la ciudad, lo mismo desde balcones y azoteas, que desde los sitios más importantes y los más ocultos, fue el blanco fundamental de las acciones en Matanzas, con vistas a impedir la infiltración enemiga y la toma de la capital provincial.

Con pleno dominio de su misión, Vladimir Vega se encontraba apostado en un punto cercano a la desembocadura del río San Juan. Sabía que el posible enemigo estaba cerca y esperaba la orden de abrir fuego contra él. Escenas como estas fueron familiares en esta hermosa jornada patriótica.

No hubo espacio, por pequeño que fuera, que no se alistara para la defensa ni territorio del país que no probara su capacidad combativa y de maniobra. La Isla de la Juventud, al Sur de nuestro país, se erigió en otro de los polígonos de operaciones, que incluyó a Cocodrilo y Cayo Largo del Sur, donde ensayaron alternativas para no dejar ni un metro cuadrado donde hostigar al agresor.

En pie de guerra habían amanecido el sábado los pinareños, como ocurrió todo el fin de semana en el país. Los del extremo occidental de la Isla activaron una zona de defensa en cada cabecera municipal, apenas una parte de lo que harán los hombres y mujeres de esta tierra el día que les toque defender, pulgada a pulgada, cada pedazo de su suelo.

En la zona de defensa 04 de la capital provincial se demostró cómo cada accidente del terreno puede convertirse en escondite seguro para desde allí abatir al enemigo y obstaculizar su avance.

(Equipo de corresponsales de Granma)

 

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