PINAR DEL RÍO.— Devenidas centros
culturales comunitarios, 42 salas de televisión funcionan en sitios
apartados de la cordillera pinareña, macizo donde está la mayor
altura de la región occidental cubana.
Con moderno equipamiento y
minibibliotecas adjuntas, en esos locales además de mostrar la
programación habitual y materiales de vídeos, son puntos de
reunión de los pobladores, que solicitan charlas sobre salud u
otros temas guiadas por los médicos y maestros del lugar.
La electrificación mediante paneles
fotovoltaicos, modalidad de energía renovable puesta en el país a
favor del desarrollo social, ha sido básica para su creación, aún
cuando el 84 por ciento del área montañosa del territorio recibe
el importante servicio.
Así la TV pasó de la utopía a la
realidad en Bolondrón, Las Catalinas y La Paila, entre otros muchos
lugares intrincados de esta cordillera de 10 mil 904 kilómetros
cuadrados de extensión, en los cuales antes la radio y los
periódicos eran los únicos medios de comunicación.
Cabe precisar que mediante el sistema
de paneles solares están totalmente electrificadas Los Tumbos y El
Brujito, dos comunidades de difícil acceso, más de medio siglo
atrás refugios en el olvido.
El 6,8 por ciento de los cubanos son
montañeses; hasta ellos llegaron también la garantía total de
salud y educación, junto a experiencias productivas a favor de la
calidad de vida en esas regiones de gran belleza y biodiversidad. (AIN)