La Revolución cubana a las puertas de su aniversario 45

OSCAR SÁNCHEZ SERRA

A la Revolución Cubana, que el próximo Primero de Enero cumplirá 45 años, le sobran las razones para la alegría, porque ha sabido crecer, madurar, y alcanzar su estatura de gigante, con lo mejor que ha salido de sus entrañas: la fuerza de sus hijos.

El histórico acontecimiento significó un cambio radical en el orden político, económico y social de nuestra sociedad.

La obra de cuatro décadas y media es el fruto de un pueblo que la ha edificado y defendido, preservando sus principales conquistas, las cuales presentan a la Cuba revolucionaria como una de las naciones de mejores índices en educación, con solo el 0,2 por ciento de analfabetos (centrado en personas que por su avanzada edad no pudieron acceder a las posibilidades con que hoy cuenta el país); de niveles de salud solo comparable con países altamente desarrollados, con 6,5 de mortalidad infantil por cada mil nacidos vivos y una esperanza de vida al nacer de más de 76 años.

La Revolución hizo que el pequeño país, otrora agobiado por la falta de oportunidades de trabajo, alcanzara la categoría de pleno empleo, es decir con menos del tres por ciento de desocupados, al crear no solo centenares de miles de nuevas plazas, sino también al establecer el estudio como una nueva fuente de ocupación y desarrollo para las nuevas generaciones.

Los avances en el orden económico, científico, social, deportivo; en la conquista de la igualdad para todos, no importan sexo, edad, procedencia social; en el desarrollo humano y en el ejercicio de los derechos ciudadanos, incluido el de alcanzar una cultura general integral, hoy accesibles a toda la sociedad, forman parte de las sólidas bases creadas por la Revolución y el socialismo y delinean la fortaleza moral y política del pueblo cubano.

Esas y muchas más son razones suficientes para que se festeje y se conmemore la gesta patriótica que marcó no solo una nueva etapa en la historia de Cuba, sino también de América Latina.

Desde aquel enero de 1959 nuestro pueblo ha tenido que enfrentar todo tipo de agresiones económicas, financieras, militares e ideológicas por parte del imperialismo yanqui, el mismo imperio que mantiene un criminal y absurdo bloqueo hace más de 43 años, pese al repudio universal reiterado a esta política agresiva expresado recientemente en una nueva contundente condena de 179 países en la ONU.

Han pasado 44 años de luchas y victorias. El mundo vive bajo la amenaza de una superpotencia que arrastra tras sus aventuras militares y política hegemónica a otras naciones desarrolladas. Los pueblos del Tercer Mundo, hastiados de promesas incumplidas y de fracasos neoliberales, se rebelan ante las injusticias.

La especie humana está en peligro y nada más urgente que reclamar la cordura, el respeto a las leyes y principios de la convivencia internacional y el derecho al desarrollo de los que han quedado al margen de los avances mundiales. Nuestro pueblo libra una de las más colosales batallas en el campo de las ideas por el perfeccionamiento de la obra de la Revolución y la consecución de sus ideales de justicia social.

Justamente la conciencia del continuo cumplimiento del deber es también motivo para festejar los frutos de esa lucha, y es la razón por la que la jornada de celebración por la victoria revolucionaria, se viene desarrollando desde el pasado 30 de noviembre, fecha que recuerda en el año 1956 el levantamiento popular en la Ciudad Héroe de Santiago de Cuba en apoyo el desembarco del yate Granma solo dos días antes de que a las costas orientales llegara la avanzada de la alborada del enero luminoso, procedente de México, con Fidel al frente del naciente Ejército Rebelde.

Las jornadas dedicadas al aniversario 45 del triunfo revolucionario tienen de base el mismo ideario por el que se luchó y venció en enero de 1959, expresión de la Batalla de Ideas que se libra día a día por la defensa y consolidación del socialismo frente a la política agresiva del imperio y sus mendaces servidores empeñados en vanos delirios por destruir la Revolución.

Y junto a su pueblo, ejemplo de las virtudes que solo se pueden encontrar en quienes han sido y son ejemplares modelos de la entereza y dignidad de aquel, estarán con más fuerza los Cinco Héroes injustamente encarcelados en prisiones estadounidenses por salvar a la Patria y al propio pueblo norteamericano de las feroces garras del terrorismo.

También en estos días de alegría y de victorias el pueblo ratifica su irrenunciable principio de la solidaridad internacional con nuestros hermanos del Tercer Mundo y al propio tiempo sigue rindiendo merecido homenaje de gratitud a las numerosas y oportunas muestras de apoyo moral y material recibidas por otras naciones.

 

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