La "prensa" que cae del cielo

PEDRO MORA

BAYAMO (M.N.).— Desde la portezuela del avión, el bulto lanzado se ve surcar velozmente el espacio y caer en el terreno de béisbol. El piloto inclina su cabeza, mira hacia la superficie terrestre y deja escapar una sonrisa. Entonces, en señal de triunfo realiza un rápido gesto con la mano derecha.

Foto: AGUSTÍN SAMEl especialista de Correos lanza
el paquete desde las alturas. 
Un bombardeo fructífero.

Cayó entre segunda y tercera... un buen disparo, exclama eufórico.

Allá, debajo de las pisadas del avión se ve la figura diminuta de un hombre corriendo al encuentro con el paquete arrojado. Cerca de la planicie, un puñado de niños rompe sus entretenidos juegos dominicales y levantando las manecitas saludan alegremente el paso del aeroplano.

Comienza así uno de los recorridos que diariamente desde el aeropuerto de Bayamo realizan dos aviones en cumplimiento de la distribución ágil de la prensa. Envueltos en sacos de nailon los periódicos son lanzados en lugares previstos de zonas rurales distantes, y en áreas montañosas intrincadas de las provincias de Granma, Santiago de Cuba y Guantánamo.

En una fría mañana de domingo la aeronave inició su vuelo pasadas las 7:00 a.m., llevando una carga ligera, pues solo transporta el Juventud Rebelde dominical. Es un AN-2 pilotado por el veterano Mardey Navarro. Viaja como copiloto Juan Carlos Fornier, el director de la Base Oriental, perteneciente a la Empresa Nacional de Servicios Aéreos (ENSA), que tiene su sede en la ciudad de Bayamo.

Comentan en las alturas que los días de grandes volúmenes son los sábados, en esas ocasiones deben conducir tres periódicos diferentes. En el territorio granmense distribuyen diariamente 33 123 ejemplares de Granma y 14 324 de Juventud Rebelde, y una vez por semana, 31 000 del semanario provincial La Demajagua. Los lunes transportan a Trabajadores y Granma.

Desde el poligráfico de Holguín la prensa es trasladada en camiones hasta el aeropuerto bayamés Carlos Manuel de Céspedes, tienen un promedio de llegada que actualmente alcanza las 6:30 horas de la mañana. Después de su arribo el personal de Correos comienza el empaquetamiento habitual, en un periodo calculado en 60 minutos o poco más, según explicaba el subgerente Pedro Pompa.

Transcurrido algunos instantes de vuelo, comienzan a divisarse los verdes campos cultivados, las tranquilas aguas de la represa Cauto del Paso y finalmente varios bloques de edificios multifamiliares de los poblados de Grito de Yara y Vado del Yeso, donde inician el "bombardeo". De ahí en adelante, se verán las llanuras del Cauto cubiertas de arroceras y caña verde, y después la zona costera entrelazada con las empinadas montañas de la Sierra Maestra.

Dentro del avión conversan a pesar del ruido del motor. Antes de aplicarse esta variante —dicen— los periódicos llegaban sumamente atrasados. Los municipios costeros de Granma los recibían después del mediodía, y como consecuencia de las conocidas dificultades de transportación, demoraba a veces hasta más de un día para trasladarlos monte adentro, en algunos sitios. No quiere decir esto que se haya alcanzado lo óptimo, la cadena para confeccionar la prensa es susceptible de dilatarse por múltiples causas.

Mientras se conversa y observa, se va ganando tiempo a la distribución, el aparato en el cual realizamos el viaje, sigue la ruta del central Grito de Yara, Vado del Yeso, Río Cauto, Bueycito, Buey Arriba, Veguita, Yara, Manzanillo, Campechuela, Media Luna, Niquero y Pilón. También incluye puntos de la provincia santiaguera, como Ocujal del Turquino, Uvero, Chivirico, Aserradero, Cruce de los Baños y Matías.

Es un recorrido extenso que en su fase final por encima de la Sierra Maestra, requiere cruzar muy cerca de la elevación más alta de Cuba, el Pico Turquino, en un territorio donde se aprecian bellos paisajes: mar, cielo y montañas. La otra aeronave cumple un recorrido simultáneo hasta la provincia de Guantánamo, y tiene como punto final al municipio de Baracoa.

Conocemos durante el viaje que los pilotos de la Base Oriental también laboran en la atención técnica a plantaciones agrícolas y prestan servicios en los aerotaxis.

El diálogo se interrumpe porque como volando también ha pasado el tiempo. Estamos sobre el poblado de Charco Redondo, y el especialista de Correos lanza el último paquete en una limpia plazoleta donde un hombre aguarda. A la derecha se divisa el gigante molino de piedras de El Cacao y delante, a lo lejos, la ciudad de Bayamo en la que en pocos instantes se posará la avioneta, satisfecha por este `'bombardeo'' sin bombas. Transcurren dos horas y cuarenta minutos de una importante incursión por las ideas.

 

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