MADRID, 12 de diciembre (PL).—
El Gobierno español aprobó hoy la solución definitiva para
extraer el combustible que aún contienen las bodegas del petrolero
Prestige, más de un año después de que la nave se hundiera frente
a las costas de Galicia.
Al sumergirse tras partirse por la
mitad, el barco derramó más de 60 mil toneladas de chapapote que
embadurnaron las costas de las comunidades de Galicia, Asturias,
Cantabria y País Vasco, en lo que se considera la peor catástrofe
ecológica sufrida por España en toda su historia.
Pero desde entonces el petrolero ha
continuado destilando finos pero constantes hilos de combustible que han
seguido afectando esa amplia región del norte de España.
Al término de la reunión del
Consejo de Ministros de cada viernes, el ministro portavoz, Eduardo
Zaplana, anunció el acuerdo de encargar a la empresa petrolera
Repsol-YPF la extracción de unas 14 mil toneladas de chapapote que
contienen todavía las bodegas del barco, a cuatro mil metros de
profundidad.
Zaplana explicó que tras realizarse
numerosas pruebas técnicas, los especialistas de Repsol optaron por
extraer el combustible, para lo cual se abrirán orificios en el
casco del barco, donde se instalarán válvulas para regular la
salida del fuel y poderlo recoger en el interior de contenedores de
aluminio.
Estos, denominados lanzaderas, y con
capacidad para 300 metros cúbicos cada uno, serán elevados hasta
40 metros de profundidad y, una vez allí, se les acoplará una
tubería flexible desde la cual se extraerá el fuel hasta un buque.
Esta solución prevaleció sobre otra
que optaba por cubrir con concreto u otro material todo el barco.
Según se calcula los trabajos
comenzarán en primavera, cuando mejoren las condiciones del tiempo
en la zona, y se prolongarán hasta el verano, e implicarán una
inversión de casi 100 millones de euros (unos 120 millones de
dólares), incluidos todos los trabajos, tanto los ya realizados
hasta la fecha, como los previstos.