Las regulaciones cubanas sobre el uso
de las técnicas de transgénesis son de las más estrictas del
mundo, aseguró hoy Carlos G. Borroto, Vicedirector del Centro de
Ingeniería Genética y Biotecnología (CIGB).
Esas disposiciones acerca del empleo
de productos genéticamente manipulados (GM) garantizan que cuando
el país ubique algunos en el mercado no haya afectación a la salud
de la población, el medio ambiente y la tecnología, comentó
Borroto en declaraciones a la AIN.
Solo cuando concluya el más
exhaustivo análisis en la isla, estará listo algún producto o
planta GM, lo que explica que las investigaciones se hayan extendido
durante 15 años, sin liberar ninguno para su comercialización,
argumentó el especialista.
Esa concepción —recalcó— es un
aporte a las teorías sobre empleo de la tecnología, en
contraposición a las prácticas de un reducido grupo de empresas
transnacionales que controla la producción y venta de sus
resultados, sin tener en cuenta el alcance dañino de su
distribución.
Borroto consideró que los
medicamentos deben estar fuera de la cadena alimentaria de la GM,
para asegurar la protección de los pacientes que consumen fármacos
importados.
El especialista disertó en torno a
los transgénicos, en la I Convención Internacional sobre Ciencia,
Tecnología y Sostenibilidad, que sesiona desde este martes y hasta
el viernes en el Capitolio de La Habana, con la presencia de
expertos de ocho países. (AIN)