OSLO,
10 de diciembre (PL).—
La premio Nobel de la paz, la iraní Shirin Ebadi, denunció hoy la
utilización por Estados Unidos del pretexto de los atentados del 11
de septiembre de 2001 para violar el derecho internacional y
justificar su política guerrerista.
Al intervenir, tras la entrega de ese
premio, la abogada universitaria indicó que las preocupaciones de
los defensores de los derechos civiles aumentan cuando ven que estos
también son violados por las democracias occidentales.
Ebadi afirmó que en los últimos
años algunos países, en clara alusión a la agresión de Estados
Unidos contra Afganistán y la guerra de ocupación en Iraq,
pisotearon principios universales bajo la justificación de una
respuesta por los atentados suicidas del 11 de septiembre y el
antiterrorismo.
Además, la ganadora del premio Nobel
—para el cual optaba con gran fuerza el Papa Juan Pablo II por su
condena a la agresión anglo-estadounidense contra Bagdad—,
denunció el encarcelamiento injusto de más de 600 personas en la
base norteamericana en la bahía de Guantánamo, impuesta en contra
de la voluntad de Cuba.
La iraní de 56 años se refirió a
la doble moral de los estados occidentales al cuestionar la
existencia de resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU que se
cumplen y otras que quedan en el olvido.
En ese sentido, exigió razones para
explicar por qué en 35 años decenas de resoluciones sobre la
devolución de los territorios palestinos ocupados por Israel nunca
se aplicaron de inmediato.
Sin embargo, recordó, en los
últimos 12 años el pueblo iraquí fue víctima de una guerra,
sanciones económicas, y por último, en marzo pasado, de una
agresión, sin contar con el visto bueno del Consejo de Seguridad de
Naciones Unidas.
Ebadi recibió en el ayuntamiento de
esta capital el afamado premio de manos del príncipe regente
Haakon, quien reemplaza al rey Harald, en recuperación, tras una
operación.
La abogada iraní fue destacada por
su lucha, sobre todo, en defensa de los derechos de los niños y
mujeres.
A su llegada a la ceremonia, la
premiada fue recibida por unos tres mil menores, en un acto
organizado por la agrupación Save the Children (Salven a los
niños).