WASHINGTON, 10 de diciembre (PL).—
Compañías de países opuestos a la invasión anglo-norteamericana
contra Iraq serán excluidas de los millonarios contratos del
llamado proceso de reconstrucción del país árabe, según un
documento del Pentágono hecho público hoy.
En el texto, difundido en Internet,
el subsecretario de Defensa de Estados Unidos, Paul Wolfowitz, dice
que su gobierno, por "razones de seguridad nacional",
delimitará la participación para 26 contratos, valorados en 18 mil
millones de dólares.
"Es necesario para la
protección de los intereses de seguridad esenciales de Estados
Unidos limitar el concurso a compañías norteamericanas, Iraq,
socios de la Coalición y países que contribuyen con fuerzas",
indicó el número dos del Pentágono.
La medida excluye de un plumazo a
Francia, Alemania, Canadá y Rusia, entre otros países, a los que
inicialmente Washington había estimulado para que tomaran parte en
la restauración del país del Golfo Pérsico, cuya infraestructura
quedó en gran parte demolida a causa de la agresión militar.
Los contratos, previstos para
adjudicarse en los próximos días, incluyen proyectos de
electricidad, comunicaciones, seguridad y transporte, así como la
activación de un sistema de justicia, de acuerdo con las exigencias
de los ocupantes.
Este miércoles Francia informó que
estudiaba hasta que punto es compatible con el derecho internacional
la medida excluyente aprobada por Washington.
"Estudiamos la compatibilidad de
estas decisiones con el derecho internacional de la competencia, en
contacto con nuestros socios concernidos, en particular la Unión
Europea y la Comisión", aseguró el portavoz del Ministerio de
Exteriores francés, Harvé Ladsous.
La exclusión, interpretada como una
evidente represalia contra las naciones opuestas a la invasión a
Iraq, podría generar sonrisas en Gran Bretaña, Italia y España,
cuyas empresas fueron marginadas en la primera fase del reparto
económico en el país árabe, ocasión en que sólo se beneficiaron
compañías norteamericanas.
Hoy el diario The New York Times
informa que Estados Unidos paga a la Halliburton, gigante petrolera
estadounidense favorecida con millonarios contratos en Iraq, 2.64
dólares el galón de gasolina, dos veces más de lo que costaría
obtenerlo en Kuwait a través de otros proveedores.
La compañía, de la que fuera jefe
ejecutivo el vicepresidente Richard Cheney, adquiere en el mismo
Kuwait a 26 centavos de dólar el galón, y se lo revende al
Pentágono, según revelan documentos del Cuerpo de Ingenieros del
Ejército a los que tuvo acceso el Times.