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Cerámica de alto vuelo
Diego
Rodríguez Molina
NUEVA GERONA.— La V
edición de Todo Cerámica 2003, convocada por la UNEAC en la Isla
de la Juventud, cierra sus puertas, pero abre un capítulo inédito
en la forma de moldear y cocer arcilla, luego de demostrar cómo con
quemas de bajo costo y sin combustibles convencionales, pueden
lograrse piezas de alto valor artístico, como las hechas colectiva
e individualmente, en pequeño y gran formatos, que incluye hermosas
esculturas e instalaciones de más de tres metros.
El ensayo iniciado hace
poco más de dos semanas alcanzó otros loables resultados, desde
cuánto más puede la amplia integración de ceramistas de diversas
generaciones, estilos, filiaciones artísticas y latitudes del orbe,
la nación y el territorio, así como con estudiantes, especialistas
y manifestaciones afines, hasta lo factible de generalizar esas
nuevas maneras de incursionar en una de las más antiguas
expresiones culturales de la humanidad.
Para el experimentado
escultor pinero Abelardo Hechavarría, tan feliz como compartir esos
días de creación con artistas de otros países y hasta estudiantes
de las escuelas de artes plásticas e instructores de arte, fue ver "enriquecerse
el universo de la cerámica, que de formas muy técnicas y
convencionales hasta ahora, trabajó el barro chamoteado y llevó
las piezas a hornos más económicos hechos por nosotros mismos
artesanalmente y que emplean de combustible madera, cáscaras de
coco seco y otros desechos orgánicos, que abaratan
considerablemente el proceso.
Como "un sueño en mis
más de dos décadas con la arcilla" fue para el artista
estadounidense Mark Messenger "trabajar en un proyecto colectivo
así con hermanos latinoamericanos, intercambiar tan libremente con
alfareros, tecnólogos y otras especialidades, algo inusual en mi
país, donde cada cual trabaja en lo suyo, descubrir, además, el
talento de los cubanos y ensayar tecnologías alternativas que
aunque muy antiguas y olvidadas, no dejan de ser efectivas".
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