Rangel califica a Monseñor Porras de 
vocero de la oposición

El vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, cuestiona a Monseñor Baltasar Porras, presidente de la Conferencia Episcopal de ese país, por invocar el argumento de la ofensa a la fe creyente, cuando calló por más de un año ante el sacrilegio de permitir que imágenes religiosas avalaran la presencia en la plaza de militares golpistas, terroristas y la realización de verdaderas orgías

CARACAS, 8 de diciembre (PL).— El vicepresidente venezolano, José Vicente Rangel, criticó hoy a Monseñor Baltasar Porras, presidente de la Conferencia Episcopal de este país, a quien acusó de actuar siempre como "vocero sistemático de la oposición más recalcitrante".

Las declaraciones de Rangel responden así a un comunicado emitido este lunes por la institución religiosa condenando los sucesos ocurridos el pasado sábado, durante una marcha popular de apoyo al gobierno, en la Plaza Francia de Altamira, donde suelen reunirse adversarios del gobierno.

Al pasar por el lugar, los partidarios del presidente Hugo Chávez que se dirigían a la concentración prevista para la Avenida Bolívar sostuvieron un altercado con los opositores, entre quienes se encontraba el alcalde de Chacao, Leopoldo López.

El empuje de los seguidores del gobierno obligó a sus rivales, incluyendo un equipo de la televisora Globovisión, a abandonar corriendo el lugar, pero en el enfrentamiento resultaron dañadas algunas imágenes religiosas colocadas en la Plaza con motivo de la navidad.

Este detalle provocó la reacción de la Conferencia, especialmente de su presidente —conocido por sus fuertes críticas al mandatario venezolano—, quien en el comunicado señala que "hubo manifestaciones de verdadero desprecio contra los símbolos religiosos".

"Tenía que ser", riposta Rangel en una nota emitida en respuesta al pronunciamiento del clérigo. "Monseñor Porras se sumó al coro de los alcaldes Leopoldo López y Henrique Capriles (Baruta) para manipular el argumento religioso de lo que sucedió en el lugar.

"No se pudo aguantar el prelado, quien actúa siempre como jefe de facción religiosa y no como pastor del pueblo católico, mayoritariamente partidario del presidente Hugo Chávez y muy respetuoso de la fe religiosa", agrega.

Lo que sucedió en Altamira, afirma el ejecutivo, no fue un acto de provocación ni de irrespeto a la religión.

"Solo alguien como Porras, obseso con Chávez y vocero sistemático de la oposición más recalcitrante (...) utiliza el tema religioso con la misma vehemencia que lo empleó —por ejemplo— la jerarquía católica española para estimular la cruzada franquista que provocó un baño de sangre".

Rangel cuestiona al representante de la iglesia por invocar el argumento de la ofensa a la fe creyente, cuando calló por más de un año ante el sacrilegio de permitir que imágenes religiosas avalaran la presencia en la plaza de militares golpistas, terroristas y la realización de verdaderas orgías.

El comunicado enviado a los medios termina preguntándole a Porras si sería mucho pedir "que atempere su lenguaje" y evitar "echarle más leña al fuego de la violencia" y lo invita a sumarse "a la legión de venezolanos que quiere la paz, el diálogo y una Navidad y Año Nuevo feliz".

 

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