CARACAS.—
"El único camino para que Venezuela pudiera salir de la crisis
histórica del siglo XX era haciendo una auténtica Revolución
moral, política y profunda. El camino para salvar a la Patria se
llama Revolución", afirmó el presidente Hugo Chávez ante la
multitud que colmó la avenida Bolívar para celebrar los primeros
cinco años del proceso bolivariano.
Tras marchar durante 11 kilómetros, desde la
patriótica parroquia de Petare, en el Este de Caracas, miles y
miles de venezolanos se concentraron en la avenida Bolívar, donde
el vicepresidente, José Vicente Rangel, dio la bienvenida a un
líder que "no está donde está por carismático o mesiánico,
sino porque ha sabido interpretar el pensamiento de su pueblo.
Chávez no conoció al pueblo y la pobreza a través de la
literatura, sino de la realidad; y después de cinco años, aquí
está, rodeado por el pueblo".
"¡Qué alegría en esta avenida Bolívar!,
exclamó Chávez. ¡Qué bonito este seis de diciembre de este año
difícil, pero nuevo! El quinto año de esta nueva era bolivariana…
¡Qué inmensidad de pueblo!, y me dicen que ya hay gente en el
Poliedro, esperando por el concierto histórico, en vivo y en
directo, de ese trovador cubano, martiano, latinoamericano y
revolucionario que se llama Silvio Rodríguez".
Hace
cinco años, rememoró el Presidente, ocurrió un evento histórico
que abrió las puertas a la vía pacífica y democrática. Desde
entonces la historia ha sido larga, y de grandes sacrificios para
esos quijotes que abrieron con su sangre el camino de la
Revolución.
Después del triunfo de 1998, añadió, abrió de
par en par el portón de la historia para el 99, año de la
Constituyente. Luego el 2000, con la relegitimación del mandato
popular y del nacimiento de la nueva República y sus instituciones.
El 2001 fue el año de ser o no ser, y de demostrar que la
Constitución no terminaría siendo letra muerta. Ahí comenzamos a
demostrar que llegamos al poder para cumplir y no para traicionar al
pueblo.
El 2001, explicó, fue también el año en que
comenzó a fraguarse la conspiración golpista. El 2002 fue el de
vivir o morir: el golpe de Estado, el terror, la desestabilización.
Todos fueron años de grandes y varias victorias populares. Habrá
que recordar para siempre el mes de abril y la rebelión popular que
barrió una tiranía fascista y oligarca en menos de que cantaran
dos gallos.
Este año, sentenció Chávez, comenzó y va a
terminar con otra gran victoria revolucionaria. En enero derrotamos
la conspiración petrolera, y en este diciembre asistimos a otra
victoria moral, política y popular: "tengan la seguridad de
que los dirigentes de la oposición han sido derrotado una vez más.
No lograron recoger las firmas legales para activar un referendo
revocatorio. Ellos presentaron unas firmas chimbas, y con firmas
chimbas no habrá nada, que se olviden".
En
referencia al proceso de recolección de firmas para activar el
revocatorio presidencial, Chávez aseguró que ha quedado demostrada
la existencia de un gran fraude. "Desde aquí les digo, lo
profetizo y lo afirmo: están ya derrotados".
Para demostrarlo, mostró a la opinión pública
pequeñas muestras de la locura y del fraude, que ya está siendo
desenmascarado por el pueblo y las instituciones, y debe ser
sometido al poder judicial, porque hay en esto cientos y miles de
delitos que deben ser sancionados por las leyes y los tribunales.
Expresó que si la llamada ‘descordinadora
democrática’ tuviera un resto de dignidad, debían convocar a los
medios de comunicación y decirle al país que no lograron recoger
las firmas. Decir que fracasaron, reconocer la derrota. Pero no
tienen la altura para hacerlo. Y van a chantajear al CNE y a la
opinión pública nacional e internacional para que le reconozcan la
trampa.
Tras mostrar una larga lista de personas fallecidas
que aparecen como firmantes a favor del revocatorio presidencial,
Chávez dijo que en honor a esas personas el pueblo no puede
cruzarse de brazos.
"Cuando hablamos de inmoralidad, trampa e
indignidad, aclaró, no nos referimos a toda la oposición, a los
venezolanos que de buena fe y honestamente salieron a firmar. Lo
decimos por esa maquinaria podrida de lo que queda de Acción
Democrática y COPEI, que pusieron a firmar a menores de edad, a
fantasmas, a miles y miles de personas que firmaron dos y tres
veces. Ha sido un descaro. Una buena parte de las firmas recogidas
por la oposición fueron bajo chantaje".
Chávez propuso publicar un libro con todas las
pruebas disponibles y ponerle por título "No volverán".
Estamos seguros, afirmó, que comenzarán las
amenazas contra los árbitros del CNE y sus familiares, pero nada de
eso debe desviarlos de su responsabilidad con el pueblo. Tendrán
que revisar firma por firma y huella por huella, para que el pueblo
conozca la verdad verdadera.
A la oposición, sentenció, no le queda otro
remedio que reconocer la derrota, y tendrán casi siete años para
practicar como se recogen las firmas de un revocatorio, para el 10
de enero del 2010. Espero que para esa fecha tengamos una verdadera
oposición, seria, que se olvide de las trampas y que acepten que
hay una Constitución, unas leyes y un pueblo, y si no lo han
aprendido, nosotros nos encargaremos de recordárselo una vez más.
Con estas jornadas, afirmó el Presidente, se ha
demostrado que el apoyo popular a la Revolución no solo se ha
mantenido, sino que ha crecido de manera notable e importante. Y eso
quiero reconocerlo y agradecerlo. Eso nunca había ocurrido en
Venezuela en cien años y más: un gobierno que cinco años después
está intacto, fortalecido y cuenta con el apoyo del pueblo y la
conciencia nacional.
Casi al término del acto, sugirió a los
venezolanos fortalecer la unidad cada día, cada mes. La Patria lo
necesita. Dejemos definitivamente a un lado intereses personales y
de pequeños grupos, y pongamos por delante los intereses del
pueblo. El camino seguirá siendo difícil, compatriotas. El 2004
será un año de grandes exigencias para los revolucionarios, en el
que tendremos que aplicarnos a fondo para recuperar espacios y
profundizar la Revolución pacífica.
Desde aquí, dijo finalmente, saludamos a Silvio
Rodríguez, al pueblo cubano y a Fidel; a Lula y al pueblo
brasileño, a Kirchner y al pueblo argentino, y a todos los
latinoamericanos. Dijo Bolívar una vez: "El gran día de
nuestra América aún no ha llegado". Nosotros, los
bolivarianos de este continente podemos decirles al Libertador, a
nuestros hermanos y hermanas, y a nuestros hijos, que el gran día
de nuestra América ha llegado.