Hacer mucho con poco ha sido una política
del Gobierno cubano, cuyo ejemplo más fehaciente se observa en La
Habana Vieja con la ejecución del Programa de Acciones Emergentes
de Reparación de Viviendas.
Esta iniciativa, que se puso en práctica
durante 45 días, favoreció a casi nueve mil habitantes
pertenecientes a dos mil 400 núcleos familiares que viven en casas
en mal estado constructivo.
El impacto social del referido plan,
que permitió una intervención progresiva de inmuebles para alargar
su conservación y una perspectiva consecuente de rehabilitación,
fue reconocido por los propios vecinos, sumados a las labores de
reparación.
Las acciones emergentes consistieron
en impermeabilizar cubiertas, eliminar lesiones estructurales,
reparar baños y cocinas improvisadas, mejorar las condiciones
ambientales, el abasto de agua, cisternas, tanques, motobombas y la
red hídrica, y sustituir tendederas eléctricas.
De esa forma las ciudadelas o
edificios perdieron el riesgo al desastre, y están en condiciones
de aceptar un compás de espera para cuando existan mayores recursos
financieros que permitan un plan de inversiones con vistas a una
reparación integral.
Por padecer situaciones similares,
viejas edificaciones sin mantenimiento por años y zonas densamente
habitadas, la experiencia del gobierno municipal de La Habana Vieja
será retomada por los de Centro Habana, Cerro, 10 de Octubre y
Plaza de la Revolución.
Además del apoyo financiero del
Consejo de la Administración Provincial a las acciones emergentes,
ellas constituyeron una convocatoria masiva de la población,
articulada con fuerzas constructoras especializadas de la
Microbrigadas Social y Estatal del municipio.
(AIN)