La Agencia Central de Inteligencia y
el Sindicato del Crimen organizado de ese país, se habían unido,
al triunfo de la Revolución cubana, para derrocar su Gobierno y
recuperar los intereses norteamericanos afectados por las medidas
socio económicas y políticas tomadas en la Isla.
Tres fracasos, la invasión militar
de Bahía de Cochinos, el desenlace de la Crisis de Octubre y
finalmente el cambio por alimentos para niños de los mercenarios
detenidos en la Isla, durante la primera aventura, fueron el
detonante para que los dirigentes del exilio contrarrevolucionario
cubano, declararan al presidente Kennedy traidor a su causa,
particularmente aquel año en que éste proyectaba, ante los
fracasos sufridos, una alternativa no militar al conflicto que ya
duraba cuatro años.
Las operaciones de la CIA y la mafia,
los proyectos homicidas contra Fidel Castro y el análisis
pormenorizado del plan para inculpar a Cuba en el magnicidio de
Dallas son los temas fundamentales abordados. Se evidencia que el
proyecto para asesinar a Kennedy comenzó en los inicios de aquel
año, por lo que existió el complot tantas veces negado, donde un
grupo de personas, entre ellas, oficiales de la CIA, mafiosos y
cubanos contrarrevolucionarios, se confabularon para asesinar al
Presidente norteamericano.
Determinar quién fue, desde dónde
dispararon y cuántas personas participaron es una tarea de las
autoridades norteamericanas, pues fue allí donde se cometió el
crimen. Por tanto, no puede ser nuestra pretensión esclarecerlo. Lo
que queda claro al lector, es que Lee Harvey Oswald fue un
participante y no el asesino solitario, como fue acusado.
El último capitulo está dedicado a
relacionar elementos conocidos por el autor en sus investigaciones y
que menciona a personas que pudieran estar vinculadas con el crimen
con la finalidad de que esos elementos sirvan a otros, en Estados
Unidos, a encontrar a los ejecutores, que según nuestro punto de
vista, se encuentra enquistado dentro de la maquinaria gubernamental
norteamericana.
Finalmente, una documentada
cronología relaciona las principales agresiones ocurridas contra
Cuba y los momentos descubiertos —a partir de abril de 1963— en
el complot para asesinar al presidente John F. Kennedy.