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Bosque de rarezas
María
Elena Piedra
Si
los sueños oxigenan el espíritu es precisamente eso lo que nos
propone Antonio Mariño Souto (Ñico) en su exposición Bosque de
rarezas, en la que flora, mujer y fauna dejan de ser un producto
de la naturaleza para convertirse en naturaleza misma mediante un
excelente manejo del color.
En la muestra inaugurada
en la sala Rubén Martínez Villena, de la Unión Nacional de
Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), vegetación, gallos
sugerentes y la marcada presencia de la mujer con cabellera de
árbol crean un conjunto significativo en el que cada uno de los
elementos —aunque recurrentes en nuestras artes plásticas—
adquieren un sentido estético diferente en la mano del artista.
La exposición refleja
una línea que descubre al reconocido caricaturista sin socavar
belleza en cada lienzo, donde la transfiguración onírica transita
de manera feliz por el difícil camino que conforman la eroticidad y
el humor sin caer en lo cursi ni lo grotesco.
Carlos Martí,
presidente de la UNEAC, dirigentes del sector y especialistas
estuvieron presentes en la apertura de la exposición.
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