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Aniversario 45 de la Batalla de Guisa
Victoria que abrió el camino hacia Santiago
PEDRO MORA
La gloriosa Batalla de
Guisa, escenificada del 20 al 30 de noviembre de 1958, abrió las
puertas de la Operación Santiago y mostró el ya indetenible avance
de las fuerzas rebeldes hacia la derrota total de la tiranía para
conquistar la liberación del territorio nacional.
Monumento que recuerda aquellas diez jornadas de combate y de heroísmo.
Durante diez jornadas de
violentos combates, efectivos del Primer y Tercer Frentes dirigidos
por Fidel, entre ellos mujeres del pelotón Mariana Grajales,
enfrentaron a nueve poderosos refuerzos enviados desde el Puesto de
Mando de la tiranía en Bayamo, y les propinaron tan contundente
derrota que los desmoralizó, a pesar de encontrarse a solo 12
kilómetros de su guarida y utilizar constantemente su artillería y
su aviación.
Este relevante
acontecimiento de nuestra historia dio inicio al plan estratégico
dirigido a aniquilar todas las guarniciones enemigas en los
alrededores de Santiago de Cuba para tomar esa capital y el
territorio de la provincia de Oriente. El día 23 de noviembre
había comenzado también la operación Flor Crombet, con fuerzas
del Segundo y Tercer Frentes que en otro territorio despejaban
igualmente el camino hacia la ciudad heroica.
Los destacamentos
rebeldes llegaban a la Batalla de Guisa llenos de gloria y
experiencia combativa, después de derrotar la poderosa ofensiva de
verano con la cual Batista pretendió poner fin a los
revolucionarios. En 76 días de férrea lucha en la Sierra Maestra,
el Primer Frente resultó el dueño del teatro de operaciones,
combatiendo a unos 10 000 efectivos y 15 batallones, tanques,
artillería, aviación y la Marina.
Las acciones en Guisa
comenzaron el día 20 alrededor de las 8 y 30 de la mañana cuando
los rebeldes atacaron, a corta distancia del poblado, una patrulla
que todos los días realizaba el recorrido de Bayamo hasta el lugar.
Esta acción originó el envío de nueve refuerzos, y por tanto
favoreció la creación de condiciones idóneas para que los
rebeldes los batieran desde las posiciones donde se encontraban
emboscados.
El primer apoyo llegó a
las 10 y 30 y se combatió bravamente hasta que fue rechazado a las
seis de la tarde. Durante el encuentro las lecheras (minas) sacaron
de combate un camión repleto de soldados y un tanque T-17. El día
21, apoyado por tanques pesados Sherman, el enemigo lograba penetrar
en Guisa y reforzar la guarnición.
Nuevamente el 22, los
rebeldes repuestos del cansancio de dos días de enfrentamientos,
ocupaban sus posiciones en la carretera principal. El 23 rechazaban
el intento de los "casquitos" de entrar por el camino de
El Corojo, y el 26 combatían con éxito a un batallón de
infantería protegido por dos tanques T-17 y un convoy de 14
camiones.
En horas de la mañana
del día 27 un refuerzo formado por dos batallones y dos tanques
pesados Sherman llegaba al lugar del combate y, pasadas las seis de
la tarde, tenía que retirarse como consecuencia del fuerte
enfrentamiento rebelde. En las cercanías de la Carretera Central,
los hombres de Ignacio Pérez le cortaban la retirada y le
aumentaban las bajas.
En su violenta fuga
hacia Bayamo, los enviados de la tiranía dejaban en Guisa
abundantes armas y proyectiles, 14 camiones con víveres y
medicinas, 200 mochilas, uno de los tanques T-17 y parque para su
cañón de 37 milímetros.
Ese día 27 caía
heroicamente en una elevación cercana a la carretera, el bravo
capitán Braulio Coroneaux, después de cumplir su compromiso con
Fidel. "Descuide Comandante, por aquí no pasarán", dijo y lo
cumplió con firmeza, sabiendo lo que aquella batalla representaba
para la liberación del país. Moría a los 29 años de edad, pues
había nacido el 29 de marzo de 1929.
La toma de Guisa puso a las fuerzas rebeldes a las puertas
de Santiago de Cuba.
Utilizando el tanque
ocupado los combatientes rebeldes comenzaron el ataque al cuartel
del poblado cerca de las dos de la madrugada del día 29. Impactos
de proyectiles enemigos lograban inutilizar el motor del equipo
blindado, momentos después, lo que no impidió que su tripulación
continuara combatiendo hasta agotar el último proyectil. Al
retirarse, uno de ellos a pesar de estar herido, llevó consigo la
ametralladora del T-17.
Las páginas de
heroísmo escritas durante la batalla engrandecieron el prestigio
ganado por el Ejército Rebelde en las zonas más intrincadas de la
Sierra Maestra. La jefatura batistiana comprendió lo que
representaba aquella osadía a tan corta distancia del puesto de
mando de sus tropas elite, y entonces, pretendiendo dar un vuelco a
las acciones militares, envío hacia Guisa el día 29 cuatro
batallones por diversos lugares, apoyados como los otros por la
aviación.
Esos batallones
avanzaron por el camino de Bayamo a El Corojo, la carretera
Bayamo-Guisa y el camino que conduce a Santa Rita. Sin embargo, de
nada sirvió la poderosa fuerza frente a la heroica resistencia de
las tropas comandadas por Fidel; y a las cuatro de la tarde del día
30, aprovechando el rechazo que se hacía a los refuerzos, la
guarnición de Guisa abandonó aceleradamente sus posiciones y
emprendió la fuga.
Pasadas las nueve de la
noche del 30 de noviembre, la vanguardia rebelde entraba victoriosa
al poblado en días en que se cumplían allí 61 años de la derrota
infligida por el General Calixto García a las tropas españolas.
El Ejército de Batista
tuvo más de 200 bajas y perdió 94 armas largas, dos morteros de 60
milímetros, un mortero de 81, una bazooka, siete ametralladoras de
trípode calibre 30, una tanqueta T-17, 14 camiones, abundante
parque, víveres y medicina. Los revolucionarios reportaban ocho
muertos y siete heridos.
La toma de Guisa en 1958
representó el inicio de la caída de numerosas posiciones enemigas
los días sucesivos en Jiguaní, Baire, Contramaestre, Maffo, el
Central América, Palma y Palma Soriano, para despejar el camino
hacia la segunda fortaleza del país, Santiago de Cuba, capital de
Oriente, una provincia donde el Gobierno contaba con cerca de 17 000
efectivos.
La marcha de la
Operación Santiago se realizó con el aporte de la operación Flor
Crombet, protagonizada por combatientes del Segundo y Tercer
Frentes, y que concluyó el 9 de diciembre con la toma de San Luis.
En esos días caían, entre otros, Alto Songo, Mayarí, La Maya,
Cayo Mambí, Guantánamo, Dos Palmas, y Sagua de Tánamo, y se
habían fortalecido numerosos frentes guerrilleros a lo largo del
país.
Después de Guisa los
mambises del siglo XX cercaron a la heroica Santiago, y a poco más
de un mes de aquella trascendente batalla a las puertas de Bayamo,
las fuerzas revolucionarias lideradas por el Comandante en Jefe
entraban a la ciudad, tomaban el poder y sepultaban a la tenebrosa
dictadura que enlutó a más de 20 000 hogares cubanos. A partir de
entonces comenzó a construirse esta nueva sociedad fiel a los
sueños de Céspedes, Martí y Maceo. |