Cuba es uno de los países del Tercer
Mundo que más avanza en la eliminación de las barreras arquitectónicas,
por la estrategia gubernamental que aplica en beneficio de las
personas con discapacidad.
El ingeniero Antonio Caparó, asesor
del Ministro de la Construcción, declaró los avances
experimentados en la voluntad de facilitar su accesibilidad y
permitir la más amplia participación e integración a la vida económica
y social.
En 1990, explicó, Cuba implantó
normas para suprimir esos obstáculos en edificaciones sociales y
viviendas, basadas en documentos internacionales, y a partir del
2002 fueron actualizadas con objetivos de carácter obligatorio para
su aplicación en los nuevos proyectos.
El término accesibilidad, enfatizó
Caparó, es el que más se adecua en los momentos actuales, pues se
trata de favorecer también a embarazadas, ancianos y niños.
Con el fin de aunar criterios, dijo,
se han desarrollado cuatro talleres nacionales y en cada provincia
funciona un plan con la participación del Gobierno, la Unión
Nacional de Arquitectos e Ingenieros de la Construcción de Cuba
(UNAICC), instituciones de la salud y otros organismos.
En su elaboración intervienen
activamente organizaciones como la Asociación Nacional del Ciego
(ANCI), la Asociación Cubana de Limitados Físico-Motores (ACLIFIM)
y Asociación Nacional de Sordos de Cuba (ANSOC).
El asesor del titular del MICONS
insistió en la importancia de aprovechar cualquier proceso
inversionista, como remodelaciones o rehabilitaciones, para eliminar
las barreras físicas pues en todo proyecto constructivo nuevo se
exige.
Recabó, además, la necesidad de
cultivar en la población una cultura de ayudar a las personas con
discapacidad, ya que pueden regir leyes y normativas pero la
sensibilidad humana es vital en estos casos.
En policlínicos, hospitales,
bodegas, terminales, farmacias o en la calle, donde no existan esas
facilidades, resulta imprescindible la solidaridad.
Por último recordó que la población
cubana envejecida se incrementará en la próximas décadas por la
alta expectativa de vida y que todo lo que se haga ahora en ese propósito
profundamente humano, repercutirá en el futuro.
La accesibilidad a toda edificación
debe ser requisito obligatorio para garantizar su funcionalidad, por
eso los que intervienen en ese proceso deben sentirse responsables
de proyectar, construir, mantener y conservar con ese fin.
(AIN)