Dos años después de la invasión, Afganistán 
continúa en guerra

KABUL, 20 de noviembre (PL).— Varios cohetes cayeron hoy cerca de la base estadounidense de Asadabad, en la provincia afgana de Kunar, donde desde hace varios días las tropas de ocupación llevan a cabo una vasta campaña militar contra seguidores del talibán.

El vocero norteamericano Bryan Hilferty dijo desde el cuartel general de las fuerzas de la coalición en Bagram que estas acciones son muy comunes en territorio afgano y se han incrementado de manera notable en los últimos meses.

Desde el pasado día 7, tropas conjuntas afganas y estadounidenses, apoyadas por aviones y helicópteros, realizan una amplia operación militar en zonas montañosas del sur y el este de Afganistán, ubicadas a más de cuatro mil metros de altura.

La campaña, en los límites fronterizos con Pakistán, está dirigida contra seguidores del talibán y de la red Al Qaeda y contra el grupo armado Hizb e Islami, que dirige el caudillo Gulbudin Hekmatyar.

Según fuentes oficiales, desde el inicio de la operación han muerto cuatro soldados estadounidenses, lo que eleva a unos 80 el número de efectivos norteamericanos caídos en territorio afgano desde que Washington y sus aliados decidieron invadir el país centro asiático, en octubre de 2001.

De acuerdo con diversas fuentes, la agresión ha costado la vida a unos cuatro mil afganos, además de sumir al país en la guerra, la inseguridad, el caos y la anarquía.

Los problemas de seguridad obligaron a la ONU a suspender hoy sus operaciones de desactivación de minas en Afganistán, después de que un chofer de la organización fuera secuestrado ayer en la provincia de Ghazni.

La organización de Naciones Unidas ya había suspendido también sus labores humanitarias en el sur y el este del país, tras una explosión cerca de una de sus oficinas en Kandahar y la muerte de una funcionaria francesa del Alto Comisionado de la ONU para los Refugiados (ACNUR).

La entidad internacional tiene en Afganistán 782 empleados, de los cuales 87 son extranjeros, pero sus labores se han visto obstaculizadas por la continuidad de las operaciones militares.

Dos años después del inicio de la invasión, Afganistán enfrenta por un lado, las campañas de los 12 mil efectivos de Estados Unidos y sus aliados contra reductos talibanes, y por el otro los conflictos entre los señores de la guerra, que apoyaron a Washington en la agresión, y ahora luchan entre sí por el control del país.

 

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