Contacto sinfónico de primera clase

Texto y foto: Diego Rodríguez Molina

NUEVA GERONA.— Si para los pineros las recientes vivencias con la Orquesta Sinfónica Nacional constituyeron uno de los acontecimientos culturales más importantes de los últimos años y experiencia cautivante, para los músicos esos encuentros en escuelas y las principales salas de la Isla de la Juventud, tanto en el teatro Caribe de su capital, como en el de La Fe, devinieron inimaginable sorpresa, que muchos vivieron por primera vez.

Emocionados, los estudiantes disfrutaron de las interpretaciones de la Sinfónica.

"La sensibilidad de la población nos ha impresionado profundamente", reconoció a Granma Roberto Chorens, director general de la agrupación. "Fue admirable ver cómo las actividades programadas se convirtieron en encuentros tan espontáneos y enriquecedores, que despertaron el interés para espectadores de todas las edades y mostraron su fina cultura musical, sobre todo en los más jóvenes", para entender un repertorio clásico y una interpretación orquestal que suelen tener un público selecto.

Más de 2 000 espectadores asistieron a los seis conciertos realizados por los integrantes de la mayor y más integral orquesta cubana en los cinco días en el territorio, durante los cuales acapararon mucho la atención las cuatro presentaciones con carácter didáctico, especialmente concebidas para niños, adolescentes y jóvenes, en la escuela primaria Abel Santamaría, el preuniversitario en el campo Ignacio Agramonte, la filial pedagógica Carlos Manuel de Céspedes, y la vocacional de arte Leonardo Liberta, hasta donde fueron los futuros instructores de arte del centro Martha Machado, cuyos muchachos coincidieron en expresar emocionados su admiración por disfrutar en vivo a la Sinfónica, escuchar instrumentos desconocidos y apreciar la formación de sus músicos.

"La experiencia en cada concierto, más que artística o musical, —advirtió el maestro y director titular Enrique Pérez Mesa, que condujo todas las presentaciones— tuvo un inmenso valor humano y resultó muy estimulante para los 70 músicos que participamos en esta gira de una orquesta que se ha rejuvenecido y la mayoría de sus integrantes viene por primera vez después de más de dos décadas de ausencia."

Esto ha sido apenas un paso, lo más importante —enfatiza— es que hemos abierto juntos nuevos horizontes, que de hecho nos comprometen a volver y enriquecer una experiencia reconfortante para todos, por eso nos vamos contentos y optimistas.

Tan amplio como los deseos de llevar al público lo mejor de su arte y su música, fue el repertorio como parte de un programa que recorrió lo más representativo de todos los continentes, épocas, compositores y estilos, en lo cual no faltó por supuesto la música cubana con toda su riqueza melódica.

Así estuvieron Preludio y Gran contradanza de la zarzuela Cecilia Valdés, de Gonzalo Roig, con los aplausos acompañando y fundiéndose a los acordes musicales de la conocida pieza; y Huapango, del mexicano Moncayo, tejido en un solo de singular melodía en el arpa por las manos de Mirta Batista.

Igualmente descollaron los trompetistas Jorge Rubio y Hugo Cruz, en el danzón Médico de pianos, de Jorge López Marín. El público en cada uno de los escenarios supo aquilatar el virtuosismo de estos músicos, que aquí se vieron obligados a extender sus presentaciones ante la constante aclamación de un auditorio que siempre colmó espacios.

 

| Portada  | Nacionales | Internacionales | Deportes | Cultura |
| Cartas | Comentarios | Ciencia y Tecnología | Lapizcopio| Temas |

SubirSubir