En Goicuría y O'Farrill

Hasta la última bala

Silvia Barthelemy

El reloj marcaba la 1:58 de una madrugada apacible. Era el 8 de noviembre de 1958 y los vecinos de Goicuría y O'Farrill, en la barriada capitalina de la Víbora, no sospechaban que justo dos minutos más tarde su sueño sería interrumpido por explosiones de bombas y granadas, tableteo de ametralladoras...

Rogito Perea.

Machaco Ameijeiras.

Pedro Gutiérrez.

La calle muy pronto se llenó de perseguidoras. Un carro patrullero ardía en llamas. El fuego amenazaba. Hacia un apartamento del edificio de Goicuría 523 se dirigía el ataque de la jauría batistiana encabezada por Irenaldo García, Ventura, Martín Pérez, Medina y Carratalá, destacados entre los esbirros más connotados.

La resistencia de cuatro jóvenes conmocionaba a La Habana. El fuego era cruzado. Allí desafiando a la muerte, sin importarles el número de asesinos, se encontraban Ángel Ameijeiras (Machaco), 33 años, jefe de Acción y Sabotaje del Movimiento 26 de Julio en la capital; Pedro Gutiérrez (Pedrito), de 30; Rogelio Perea (Rogito), de 21, ambos combatientes clandestinos, y Norma Porras, de 19, la única mujer del grupo.

El tiroteo se extendió hasta el amanecer. Las ventanas caían en pedazos. De la casa donde se encontraban los jóvenes revolucionarios los disparos se detienen, ahora solo tira la policía. Se les había agotado el parque.

La balacera finalizó y del edificio, encañonados por policías salieron tres muchachos. Norma fue capturada en una azotea aledaña.

Estaban vivos cuando se los llevaron, recuerdan los vecinos... Pero a las 11 de la mañana ya estaban muertos.

Les habían cortado los genitales, quemado las heridas; por la autopsia supe que les hicieron atrocidades, comentó en una entrevista años más tarde Norma Porras, única sobreviviente de aquel suceso. Añadió que en los certificados de defunción aparecían como muertos en un tiroteo. Así se publicó en los periódicos: Muerto el comunista Machaco Ameijeiras, junto a Rogelio Perea y Pedro Gutiérrez.

Norma, quien se encontraba en estado de gestación, fue trasladada al Hospital de Emergencias, donde recibió atención médica. Luego al Hospital de la Policía, a juicio, a la cárcel, donde la sorprendió el Primero de Enero.

Si consideramos los hechos del 30 de Noviembre, 13 de Marzo y 5 de Septiembre como levantamientos, ya que correspondieron a acciones armadas simultáneas o de forma sucesiva, el combate más intenso de la clandestinidad fue sin lugar a dudas el de Goicuría y O'Farrill. Según versiones del propio régimen batistiano, el tiroteo duró cinco horas y media y fueron heridos diez de sus agentes, entre ellos un mayor y un sargento. Contra tres hombres y una mujer se empleó todo un ejército de policías y miembros del Servicio de Inteligencia Militar (SIM).

Al siguiente día de los hechos, el 9 de noviembre de 1958, Radio Rebelde anunciaba al pueblo el ascenso a Comandante de Machaco y rendía homenaje "al heroísmo con que se batió durante horas con las fuerzas del tirano, sin importarle el número del enemigo". La alocución finalizaba: "Comandante Ángel Ameijeiras, ante ti se cuadran todos los combatientes del Ejército Rebelde y esperan tus órdenes cuando se acerquen a las calles de La Habana".

Cuarenta y cinco años han pasado de aquella masacre. ¡Tan cerca de la victoria definitiva! Faltaban 33 días para el derrocamiento de la tiranía... ¡Ellos se enfrentaron a la jauría con heroísmo y hasta la última bala!

Fuente: El combate más intenso de la clandestinidad, Pedro A García, en Granma 7-11-1998.

 

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